El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, fue recibido este lunes con intensos insultos a su llegada a la Plaza de Neptuno en Madrid para asistir al desfile militar con motivo del Día de la Fiesta Nacional. Sánchez llegó en coche oficial a la inmediaciones de la Plaza de Neptuno a las 10.56 horas, justo cuando el público asistente gritaba de forma repetida "Pedro Sánchez, hijo de puta".
El jefe del Ejecutivo prefirió esperar dentro del coche durante cuatro minutos, hasta que a las once en punto salió para caminar unos metros hasta donde aguardaban el resto de las autoridades políticas, con la ministra de Defensa, Margarita Robles, junto a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida.
Esta escena, que se repite año tras año desde que Sánchez está en el Palacio de la Moncloa en una jornada cargada de solemnidad y carácter institucional, se produjo en medio de las dudas de una parte de la sociedad sobre la gestión del Ejecutivo en la crisis en Ceuta, la polémica decisión del líder del Ejecutivo de mantener sus vacaciones en La Mareta (Tenerife), y la sostenida defensa de la cooperación con Marruecos, pese a la evidente responsabilidad de Rabat en lo sucedido.
Al igual que en años anteriores, Sánchez accedió a la zona de la tribuna del desfile con toda la discreción posible, para tratar de que su llegada pasara desapercibida al publico, cada vez mas alejado de la zona de las autoridades por la organización de la parada militar.
La protesta alcanzó su cénit poco después, mientras Sanchez esperaba a la llegada de los Reyes junto a la ministra de Defensa, Margarita Robles; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso; el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida; y el Jemad, almirante general Teodoro Esteban López Calderón.

