La desclasificación de documentos del CNI sobre la crisis de Ceuta ha generado la incomprensión de Jorge Gómez, exagente del Centro Nacional de Inteligencia, que ha cuestionado la actuación del Gobierno, que a su juicio está motivada por el interés político, y ha advertido de las consecuencias que puede tener para el funcionamiento de los servicios de inteligencia.
En una entrevista en 'La Brújula' de Onda Cero, Gómez se muestra especialmente estupefacto con la decisión de desclasificar documentos del servicio de inteligencia en plena polémica sobre qué información conocía el Gobierno antes de la crisis.
"Yo como exmiembro tengo los pelos de punta desde hace ya unos días viendo este espectáculo de desclasificar documentos para marcar una narrativa, porque no hay otro objetivo", ha asegurado.
El exagente considera que con esta decisión se está llevando "por delante el prestigio" del CNI y generando desconfianza entre los socios internacionales de España. "Esa decisión tiene muchas consecuencias y ninguna buena", ha advertido.
También ha rechazado que pueda sostenerse que no existieron avisos antes de los acontecimientos de finales de julio. "Me parece inconcebible", ha respondido al ser preguntado por esa posibilidad.
"Creo que queda claro que no hubo solo un aviso, hubo varios. Hubo avisos por parte del CNI, avisos por parte de la Guardia Civil, por parte de la Policía Nacional y no sé qué más avisos serán necesarios", ha afirmado.
Para Gómez, la responsabilidad del servicio de inteligencia termina cuando proporciona la información disponible a quienes deben tomar las decisiones. "El problema es si cuando se informa se da credibilidad a esos avisos. Si no se la das, cometes un error, y si se la das, trabajas para parar eso de lo que te están informando. Parece estar claro que no ha sido así", ha añadido.
Advierte del daño que puede causar la desclasificación
El exmiembro del CNI ha alertado además de que publicar este tipo de documentos puede afectar al trabajo futuro de los propios agentes. Por un lado, porque puede revelar información sobre cómo y dónde se obtienen determinados datos; por otro, porque puede deteriorar la confianza de otros servicios de inteligencia.
"¿Quién va a compartir con nosotros ahora informaciones arriesgándose a que mañana se pongan a disposición del público en general?", se ha preguntado.
También considera que los analistas podrían volverse más conservadores a la hora de elaborar sus informes ante la posibilidad de que terminen siendo publicados: "No me voy a arriesgar a hacer afirmaciones taxativas, no me mojaré y eso redunda en la calidad de la información".
"Estamos haciendo un daño innecesario", ha concluido antes de plantear otra cuestión: "¿Cuál es el motivo para que hace tres días esta información fuera secreta y hoy no lo sea?".
"Está claro que es una maniobra"
Gómez también ha rechazado las críticas sobre un supuesto retraso tecnológico del servicio de inteligencia. "Decir que el servicio está obsoleto me parece algo inadmisible", ha afirmado, recordando que del CNI depende el Centro Criptológico Nacional, encargado de la protección frente a amenazas digitales.
Además, ha señalado que, si existieran carencias por falta de medios, la responsabilidad recaería precisamente en quienes determinan los recursos disponibles para el organismo.
El exagente ha evitado revelar el contenido de sus conversaciones privadas con antiguos compañeros que continúan dentro del Centro, pero sí ha explicado cómo se sentiría él si siguiera formando parte del servicio: "Estaría absolutamente decepcionado".
Gómez ha lamentado que agentes que trabajan permanentemente y llegan a arriesgar sus vidas se vean ahora "vapuleados" y ha cuestionado que el foco se haya situado exclusivamente sobre el CNI cuando también existieron avisos de otros cuerpos.
"¿Por qué solo hablamos del CNI? Porque allí también está la Guardia Civil y la Policía. ¿Por qué de eso no se habla? ¿Por qué se centra todo en el CNI? Pues está claro que es una maniobra que a mí, que soy un exmiembro del centro, me indigna", ha sentenciado
