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Cualquier tiempo pasado no siempre fue mejor

El Caballero Azuloscurocasinegro

Hoy es uno de esos días que todos -al menos los que leéis esto y yo, que lo escribo- teníamos marcado en el calendario. Se estrena en todo el mundo El Caballero Oscuro. La leyenda renace, la película que cierra el ciclo que comenzó hace siete años Christopher Nolan. Una trilogía que ha servido para dignificar a un héroe que no siempre ha salido bien parado al ser llevado a las pantallas. Hoy repasamos uno de sus periodos menos oscuros. El que vivió entre 1966 y 1968, con la serie de televisión homónima protagonizada por Adam West.

David Gabás | Madrid | Actualizado el 19/07/2018 a las 12:01 horas

Mucho ha llovido desde 1939, sobre todo en Gotham. Hace 73 años que Batman empezó a repartir justicia y claro, en todo este tiempo uno pasa por momentos buenos, y por momentos no tan buenos. Momentos de "flojera" que tuvieron su reflejo en los cómics, pero sobre todo en la televisión. La serie sesentera del hombre murciélago escoció mucho entre los fans, por lo cutre no solo de la caracterización, sino también de las tramas.

Para empezar, el Batman caracterizado por Adam West vestía una especie de pijama entre gris y azul, en el que el logo del murciélago ni siquiera estaba en el pecho, sino que naufragaba a la altura del esternón. Por no hablar de la máscara, en la que algún iluminado decidió que unas cejas pintadas quedaban la mar de bien.

En cualquier caso la serie cosechó un éxito importante, lo que desató una auténtica Bat-manía entre la muchachada de muchos países. Y eso a pesar de escenas tan absolutamente absurdas como la que sigue...

Una de las características de esta serie era que Bruce Wayne era capaz de desarrollar cualquier tipo de utensilio y objeto que le permitiera salir de las situaciones más absurdas... Desde una bat-cuerda a una bat-pistola, pasando por el bat-silbato, la bat-cuchara o el bat-spray contra tiburones.

La lucha de Batman contra el tiburón-lapa es sólo uno de los grandiosos momentos que ha dado esta serie, para mayor gloria del humor absurdo y desesperación de los amantes del personaje. Pero para mí, la mejor escena es la que sigue... Una escena narrada con un dramatismo brutal, a un ritmo trepidante, con unos movimientos de cámara absolutamente innovadores y donde Adam West demuestra una agilidad fuera de lo común. Una escena donde la música festiva que toca la banda se convierte en un elemento más a la hora de transmitir la agonía de Batman, que desesperado busca deshacerse de una bomba sin dañar a ningún inocente. Mención especial merece el plano en el que aparecen las dos mujeres disfrutando de la comida absolutamente ajenas a la tragedia que se cierne sobre ellas.

(Robin) ¿Y arriesgaste tu vida para salvar a esa gentuza de la taberna? (Batman) Puede que sean borrachos Robin, pero también son seres humanos y debemos salvarlos... ¡Tenía que hacerlo!. Absolutamente genial. No hay mucho más que decir. En cualquier caso algo que no mucha gente sabe es que si no hubiera sido por esta serie, es posible que jamás se hubiera llegado a estrenar ninguna de las tres películas de El Caballero Oscuro. Y es que fue viendo esta serie cuando un jovencito Michael E. Uslan se juró que no pararía jamás hasta dotar a Batman de la seriedad que se merecía. Hasta ver en la pantalla una historia del hombre murciélago seria y oscura. Y vaya si lo ha conseguido porque Uslan ha sido el productor ejecutivo de todas las películas que se han hecho, desde el Batman de Tim Burton (1989) hasta El Caballero Oscuro. La Leyenda Renace que se estrena hoy.

Un periplo que Uslan ha plasmado en su biografía (Una vida con Batman) a la que próximamente dedicaremos una entrada, y que es absolutamente imprescindible para todo aquel al que le guste mínimamente este mundillo de bocadillos y viñetas.