Federico García Lorca pudo tener en Juan Ramírez de Lucas, conocido como el 'Rubio de Albacete', a uno de sus últimos grandes amores. La historia de este joven actor aficionado, que permaneció en silencio durante décadas sobre su vínculo con el poeta granadino, vuelve ahora a primer plano gracias al documental 'La voz quebrada', que reconstruye una relación sentimental rodeada de incógnitas y marcada por el dramático desenlace de la vida de Lorca.
Ramírez de Lucas tenía 19 años cuando surgió la posibilidad de emprender un largo viaje a México junto a Federico García Lorca. El proyecto nunca llegó a materializarse. Según la reconstrucción presentada en la sección cultural de Más de uno, el joven necesitaba la autorización de su padre para viajar, aunque no está claro si se la denegaron o si ni siquiera llegó a pedírsela. El viaje quedó cancelado y ambos terminaron tomando caminos separados durante las vacaciones del verano de 1936: Juan regresó a Albacete y Lorca, a Granada.
Aquel verano se convertiría en un punto de inflexión trágico. Ramírez de Lucas está considerado uno de los posibles destinatarios de la última carta conservada de Lorca, fechada el 18 de julio de 1936, y una de las personas que podrían haber inspirado sus célebres 'Sonetos del amor oscuro'. Sin embargo, la naturaleza exacta de su relación y el alcance de su influencia en la obra del poeta siguen rodeados de incertidumbre.
Una historia enterrada durante décadas
La vida posterior de Juan Ramírez de Lucas contribuyó a alimentar el misterio. La sección recuerda que creció bajo la autoridad de un padre homófobo y que acabó alistado en la División Azul tras el asesinato de Lorca. Más adelante se instaló en Madrid, donde logró abrirse camino como crítico de arte y arquitectura. En esa etapa contó con la ayuda de Luis Rosales, el poeta que había intentado proteger a Lorca antes de su detención y que también facilitó a Ramírez de Lucas su entrada en el mundo periodístico.
Durante años, el 'Rubio de Albacete' no habló públicamente de su pasado junto al escritor. Continuó con su vida profesional sin revelar su posible relación con Lorca y murió en 2010. Según el relato recogido en Más de uno, dejó instrucciones a su familia para que su historia se hiciera pública después de su muerte.
Ese silencio convierte su biografía en una pieza fundamental para acercarse a los últimos meses de Lorca, aunque también obliga a distinguir entre los hechos documentados y las hipótesis sobre su relación.
El documental que reconstruye el vínculo
'La voz quebrada' aborda la historia de Ramírez de Lucas y García Lorca a través de la documentación, los archivos, la evocación en voz en off y una narración visual que evita recurrir a recreaciones dramatizadas o a los habituales testimonios frente a cámara. La propuesta busca reconstruir el pasado a partir de las huellas que han quedado, en lugar de presentar como certezas aquello que todavía no se ha podido demostrar.
La producción también presta atención a los últimos años del poeta y al contexto histórico en el que se truncó el posible viaje a México. La crítica expresada en la sección cultural apunta, no obstante, que su interpretación de la Segunda República y de la Guerra Civil resulta demasiado ingenua.
El balcón de Federico y un poema convertido en despedida
Uno de los episodios más evocadores de esta historia llegó décadas después. En agosto de 1978, Ramírez de Lucas publicó en ABC un reportaje de cuatro páginas, acompañado de fotografías en color, sobre la Huerta de San Vicente, la casa familiar de Lorca en Granada.
En el texto describía las habitaciones, el mobiliario y los jardines, y se detenía en un detalle cargado de simbolismo: aquella mañana, el balcón del dormitorio de Federico estaba abierto. La imagen le llevó a recordar los versos del poeta: «"Si muero, dejad el balcón abierto".
La escena resume la dimensión íntima de una historia que nunca terminó de esclarecerse. Un viaje que no se hizo, dos vidas separadas por el verano de 1936 y un hombre que esperó décadas para que su pasado lorquiano pudiera conocerse. La relación entre Juan Ramírez de Lucas y Federico García Lorca continúa siendo, en buena medida, un enigma; La voz quebrada trata de reconstruirlo sin borrar las preguntas que todavía permanecen abiertas.

