El concejal y tercer teniente de alcaldesa, César Fernández de Landa, ha explicado que el plan obedece a la tendencia al alza de las infracciones penales en la ciudad durante el primer trimestre del año, que ha derivado en 'un aumento de la preocupación social'.
La primera medida pasa por un patrullaje conjunto entre la Policía local y la Ertzaintza, en el que se dará prioridad a las zonas con mayor incidencia de robos con violencia. Además, se incrementarán los controles de seguridad en puntos estratégicos de la ciudad, especialmente en espacios con alta afluencia de personas y en los que existan antecedentes de delitos que generen 'alarma social'.
Otra de las actuaciones se centra en hacer registros de inmuebles ocupados. Se combinarán con la recogida de información del vecindario y de los propietarios. El objetivo es anticipar conflictos, mejorar la coordinación municipal e intervenir con agilidad en caso de incidentes.
También como una de las líneas prioritarias se organizarán rondas policiales a la entrada y salida de las actividades de los centros de mayores. Se trata de prevenir hurtos y aumentar la seguridad de este colectivo vulnerable. El plan incluye también un aumento progresivo de la videovigilancia, con 17 nuevas cámaras en funcionamiento y la previsión de que su número crezca.
Se refuerza además el programa de «vuelta a casa segura», diseñado para prevenir agresiones sexuales y robos en horarios nocturnos. Incluye patrullaje en zonas de ocio, paradas de transporte público y campañas de concienciación dirigidas a jóvenes y público general.

