El escritor Joseba Eceolaza ha presentado hoy en “Más de uno Pamplona” su nuevo libro, “Las voces de la República”, una obra que reconstruye la memoria del republicanismo en Pamplona y Navarra a partir de testimonios familiares, documentos históricos y material inédito. El trabajo es fruto de tres años de investigación, durante los cuales el autor ha recopilado relatos de familias y ha consultado numerosas fuentes documentales para recuperar una parte de la historia que, según explica, había quedado en gran medida olvidada o silenciada.
Uno de los elementos centrales del libro es la figura de Serafín Húder, quien proclamó la Segunda República en Pamplona el 14 de abril de 1931. Eceolaza destaca la singularidad histórica de esta familia, ya que el padre de Serafín, Francisco Niceto Húder, había proclamado décadas antes la Primera República. Esta coincidencia, poco habitual en España, refleja para el autor la continuidad de una tradición republicana en la ciudad.
La obra incorpora además fragmentos inéditos de las memorias de Serafín Húder, cedidas generosamente por su familia. Estos textos permiten conocer por primera vez las emociones y vivencias del protagonista en un momento histórico clave. Entre las frases que más han llamado la atención al autor destaca una que resume el ambiente del día de la proclamación: “Hubo muchos vivas y pocos mueras”, una expresión que, según Eceolaza, refleja el carácter pacífico y festivo con el que se vivió aquel cambio político.
El libro también incluye fotografías históricas, entre ellas una imagen tomada en la plaza del Ayuntamiento de Pamplona el propio 14 de abril de 1931. Para el autor, esta fotografía transmite la alegría colectiva de aquel momento, una emoción que, a su juicio, quedó posteriormente eclipsada por la violencia desatada tras el golpe de Estado de 1936.
Entre los documentos recuperados destaca una carta del político Alejandro Lerroux enviada a Serafín Húder en febrero de 1931. En ella se dan instrucciones sobre cómo preparar la proclamación de la República y se insiste en que el cambio debía realizarse con calma y de manera pacífica. Según el autor, se trata de un documento de gran valor histórico, ya que apenas se conservan comunicaciones de este tipo dirigidas a dirigentes republicanos locales.
La obra también aborda el abrupto final de aquella etapa tras el golpe militar del 18 de julio de 1936 y la posterior represión franquista. Eceolaza recuerda que en Navarra se produjeron miles de asesinatos, muchos de ellos contra familias enteras. A su juicio, estos hechos muestran que no se trató de una guerra en la región, sino de una represión sistemática.
Más allá del relato histórico, el libro propone una reflexión sobre la memoria y la convivencia. Eceolaza sostiene que recordar no es solo un ejercicio de reconstrucción del pasado, sino también un acto moral. Hablar de lo sucedido —afirma— es una forma de reconocer a las víctimas y de evitar que se repitan las ideas que hicieron posible aquella violencia.
El autor defiende además la necesidad de superar lo que denomina “cegueras cruzadas”, es decir, la tendencia a reconocer únicamente a las víctimas que coinciden con la propia ideología. Para Eceolaza, la solidaridad con las víctimas debe ser universal y no depender de posicionamientos políticos.
Con “Las voces de la República”, el autor pretende recuperar historias olvidadas y contribuir a un debate sereno sobre la memoria histórica. Su objetivo, explica, es que el conocimiento del pasado ayude a construir una sociedad más justa y una convivencia basada en la verdad y el reconocimiento de todas las víctimas.
