Vila-real ha puesto este fin de semana el punto final a sus fiestas patronales en honor a la Mare de Déu de Gràcia después de diez días repletos de actividad, música, tradición y participación ciudadana. La ciudad ha vivido una última jornada cargada de emoción que ha tenido como protagonistas el regreso de la patrona a su ermita y los actos pirotécnicos que han servido para despedir oficialmente la programación festiva.
La patrona ha estado acompañada durante el recorrido por entidades civiles y religiosas, así como por autoridades municipales encabezadas por el alcalde, José Benlloch, y la concejala de Fiestas, Miriam Caravaca.

Como es tradición, durante el recorrido los portadores han ido cediendo sus puestos para permitir que la reina y las damas de las fiestas, así como distintos miembros de la corporación municipal, pudieran llevar sobre sus hombros la imagen de la patrona durante unos momentos. Un gesto cargado de simbolismo que ha vuelto a poner de manifiesto el carácter participativo y tradicional de estas celebraciones.
La despedida festiva ha continuado con la tradicional traca final de fiestas, que ha recorrido el trayecto entre la basílica de San Pascual y el Ayuntamiento. Tras la traca, las charangas Vakalenta y Reality Show han protagonizado un animado desfile por la plaza Mayor y las calles Mayor Sant Doménec, Raval del Carme y Cardenal Tarancón, hasta llegar al jardín de Jaime I.
La programación se ha cerrado a las 23.00 horas con el tradicional castillo final de fiestas, disparado desde el jardín de Jaime I a cargo de la Pirotecnia Turís. El espectáculo pirotécnico ha puesto el broche definitivo a diez días de celebraciones que han llenado las calles y plazas de Vila-real de ambiente festivo.
La música también ha tenido un papel protagonista en esta última jornada con el concierto de Shaila Dúrcal, que ha puesto el broche de oro al apartado musical de las fiestas en honor a la Virgen de Gracia. La artista, con más de dos décadas de trayectoria, ha repasado algunos de los temas más destacados de su repertorio y ha rendido homenaje a su madre, Rocío Dúrcal, interpretando algunas de sus canciones más conocidas.

La actuación de Shaila Dúrcal, marcada por la emoción y el recuerdo, ha reunido a varias generaciones en torno a la música y ha servido como cierre de una programación que, durante diez días, ha combinado actos religiosos, tradición, música, pólvora y actividades para todos los públicos.
Con el regreso de la patrona a su ermita y el último castillo de fuegos artificiales, Vila-real dice así adiós a sus fiestas patronales, poniendo el punto final a diez días de celebración en honor a la Virgen de Gracia y dando paso a la espera de unas nuevas fiestas.

