AGRICULTURA

La Unió Llauradora denuncia que el aceite de oliva se paga un 30% por debajo de los costes de producción

"Pese a las buenas perspectivas de cosecha", según la organización agraria

Núria Moreno

València |

Archivo. Campo de olivos.
Archivo. Campo de olivos. | UNIÓ LLAURADORA

Los productores de aceite de oliva de la Comunitat Valenciana afrontan un inicio de campaña con "buenas perspectivas", pero alertan de precios en origen "insuficientes" que podrían comprometer la cosecha. Se sitúan, según alertan desde La Unió Llauradora i Ramadera, un 30% por debajo de los costes operativos.

"Esta situación amenaza la rentabilidad de las explotaciones y puede agravar el abandono de cultivos", ha señalado Enric Simó, responsable del sector del aceite de oliva de organización agraria. Esto, mientras las perspectivas productivas son "favorables", ha firmado.

La evolución de las cotizaciones, ha apuntado Simó, está generando una creciente preocupación entre los agricultores. "Todo lo que sea por debajo de los cuatro euros no compensa y más ahora, con los costes del gasóleo y de los fertilizantes disparados", advierte.

Los precios de referencia recogidos por la organización sitúan el aceite de oliva virgen extra en torno a los 3,20 euros por kilo en origen, frente a unos costes de producción que pasan de los cuatro euros. En el caso del aceite lampante, las cotizaciones se sitúan entre los 2,50 y los 2,60 euros por kilo.

Según un reciente estudio, los costes de cultivo del olivar en la Comunitat Valenciana se situarían en unos 4,60 €/kg para el tradicional mecanizable de secano que es el mayoritario en la Comunitat Valenciana, con lo cual el aceite se estaría pagando aproximadamente un 30% por bajo de los costes de producción. Por cada 1.000 kg de aceite vendidos a 3,20 €/kg, el productor ingresaría 1.400 € menos del que le cuesta producirlo.

Ante esta situación, La Unió Llauradora i Ramadera ha pedido a la Conselleria de Agricultura una ayuda directa de 400 euros/ha para el olivar tradicional de secano, dirigida prioritariamente a agricultores profesionales y con el objetivo de compensar parcialmente la falta de rentabilidad y evitar el abandono del cultivo en estas zonas situadas con limitaciones naturales y baja productividad.