El Ayuntamiento de València ha puesto en marcha el proceso de expropiación de ‘les Covetes de Sant Joan’ cuyos dueños no quieren o no pueden participar en el proyecto de restauración que está impulsando el consistorio junto con el resto de propietarios de estos espacios. En concreto son cuatro ‘les covetes’ que serán expropiadas y posteriormente restauradas por el Ayuntamiento.
La idea es que esta docena de semisótanos de principios del siglo XVIII situados bajo la fachada de la Iglesia de los Santos Juanes que da a La Lonja se conviertan en tiendas de productos artesanales y culturales. De esta manera, como explica el concejal de Acción Cultural, José Luis Moreno,se acabará con el importante estado de degradación que presenta este emblemático rincón de Ciutat Vella:
El gobierno local acordó el pasado mes de abril declarar “de interés social” la expropiación de ‘les Covetes’ por el peligro de destrucción o deterioro que presentan. Es una medida que permite la ley debido a la condición de Bien de Interés Cultural (BRL) de estos espacios, que se encuentran dentro del conjunto de la Iglesia de los Santos Juanes. Los propietarios podrán presentar alegaciones en el trámite de información pública que se realizará por un plazo de quince días, de conformidad con la Ley de Expropiación Forzosa.
El Ayuntamiento alcanzó un acuerdo con la Asociación Recuperem Les Covetes de Sant Joan, que aglutina a la mayoría de los propietarios de las mismas, para revertir su actual deterioro. La asociación cuenta con un proyecto básico de restauración redactado por el mismo arquitecto que ha dirigido la rehabilitación de la Iglesia de los Santos Juanes, Carlos Campos. Ese proyecto ya cuenta con el visto bueno de la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Generalitat.
Según el Ayuntamiento, actualmente ‘les Covetes’ presentan un aspecto “degradado, con daños en las fachadas, huecos cegados y desprendimientos sin que conste en, al menos los últimos 20 años, que se hayan realizado actuaciones de rehabilitación o se haya desarrollado ningún uso”. Eso ha dado lugar a un deterioro “que resulta incompatible con la protección patrimonial de la que disponen”.

