Tal y como adelantó Onda Cero el pasado mes de febrero, será la empresa concesionaria de la Piscina Valencia la que se encargue también de gestionar durante los próximos 25 años el complejo deportivo-cultural municipal ubicado en el antiguo Mercado de Abastos. Se trata de Demmero Group 21, que opera bajo la marca ‘Suma’ y tiene su sede en Alboraia. La alcaldesa, María José Catalá, ha anunciado que la Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento adjudicará este viernes el contrato.
La gestora de la Piscina Valencia fue la única de las tres empresas que aceptó la invitación del consistorio para participar en la licitación de este contrato mediante la fórmula de la “negociación restringida”. El actual encargo de gestión del complejo municipal de Abastos lleva años caducado, lo que ha generado una progresiva degradación de las instalaciones. Por eso, como ha explicado Catalá, la nueva empresa gestora deberá invertir alrededor de 8 millones de euros para solucionar las deficiencias que presentan el polideportivo y la piscina:
La alcaldesa ha explicado que estas obras obligarán a cerrar el polideportivo durante un plazo “de entre 8 y 9 meses”. Catalá ha anunciado que durante ese tiempo los usuarios podrán matricularse gratis en otras instalaciones deportivas municipales para continuar con sus actividades.
El contrato gestión de este polideportivo tiene un valor estimado de casi 102 millones de euros. No obstante, al tratarse de una concesión de servicios no conlleva gasto, ya que la empresa concesionaria deberá ingresar al Ayuntamiento un canon fijo y otro variable.
Recta final de la rehabilitación
María José Catalá ha visitado este jueves las obras de rehabilitación del antiguo Mercado de Abastos, que se pusieron en marcha en mayo del año pasado. La alcaldesa ha señalado que los trabajos, presupuestados en 1,8 millones de euros, están ya ejecutados al 80% y acabarán a principios del próximo mes de julio.
Las obras devolverán todo su esplendor a este recinto modernista obra del arquitecto Javier Goerlich. El edificio está catalogado como Bien de Relevancia Local (BRL) y constituye un ejemplo significativo de arquitectura racionalista en la ciudad.

