NITS DE RÀDIO, AMB DAVID CERVELLÓ

Vicente Gómez Encinas: “La Ruta Quetzal era relacionarse, trabajar en equipo y ponerse de acuerdo”

El decano de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte de la Universidad Politécnica de Madrid, Vicente Gómez Encinas, destaca cómo la actividad física fomenta la autosuperación frente al individualismo actual.

Los jóvenes prefieren actividades espontáneas, pero el deporte sigue siendo clave para socializar.

Se hace necesario explorar la relación entre ejercicio, salud y la necesidad de socialización para una vida plena.

David Cervelló

Catalunya |

El deporte trasciende la competición y la estética, convirtiéndose en una herramienta para formar personas y enfrentar los retos de la vida. Vicente Gómez Encinas, decano de la Facultad de Ciencias de Actividad Física y Deporte de la Universidad Politécnica de Madrid, entrevistado en el programa Nits de ràdio de Onda Cero Catalunya, opina que “el deporte te hace hombre o te hace mujer”. Esta idea resalta cómo la actividad física enseña a manejar victorias, derrotas y el trabajo en equipo, valores esenciales en una sociedad cada vez más individualista, donde los jóvenes pasan horas frente a sus móviles incluso estando juntos.

Frente al auge del culto al cuerpo impulsado por las redes sociales, Gómez Encinas aboga por un enfoque más profundo. “Muchas veces es el culto al cuerpo, al guapo”, señala, contrastándolo con disciplinas como el atletismo o el piragüismo, que exigen superar límites mentales y físicos. Este espíritu de autosuperación no solo mejora la salud, sino que prepara a las personas para cooperar, un antídoto contra el aislamiento que predomina en la vida moderna.

Un ejemplo poderoso de cómo el deporte une a las personas fue la Ruta Quetzal, un programa en el que el Decano colaboró en diferentes ediciones, y que reunía a 650 jóvenes de 42 países durante un mes de convivencia. A través de actividades físicas y talleres académicos, los participantes, de 16 y 17 años, enfrentaban retos en campamentos itinerantes o travesías en barco. “Al principio eran 42 países distintos, y al final había un país que se llamaba Ruta Quetzal”, recuerda Gómez Encinas, subrayando cómo el esfuerzo compartido derribaba barreras culturales.

La Ruta Quetzal también dejaba lecciones intangibles. Figuras como Miguel de la Cuadra Salcedo, con su pasado atlético, transmitían el “saber ser y saber estar”, mientras que el tiempo juntos permitía a los jóvenes reflexionar sobre sus vidas. “Las cosas que son gratificantes y duraderas tardan en generarse”, apunta el experto, destacando que el deporte, bien entendido, fomenta conexiones humanas más allá de la recompensa inmediata.

Hoy, las preferencias deportivas están cambiando. Las nuevas generaciones optan por actividades recreativas como montar en bicicleta o correr en eventos populares, dejando atrás el deporte federado. “Están bajando las fichas federativas a nivel de deportes colectivos”, observa Gómez Encinas, quien ve en esta tendencia una búsqueda de socialización espontánea. Sin embargo, advierte que la sobreexposición a estímulos rápidos, como los juegos online, podría desplazar el interés por esfuerzos sostenidos.

En este contexto, el deporte sigue siendo un pilar para construir una sociedad más unida. Ya sea a través de programas como la Ruta Quetzal o de la práctica diaria, su valor reside en conectar cuerpo, mente y comunidad. Como dice Gómez Encinas, “la selva es mucho más ordenada que la urbe”, sugiriendo que el orden natural del esfuerzo y la cooperación puede guiarnos hacia un bienestar colectivo duradero.