MOTOR

Adrián Peñarrubia afronta el Rally de Marruecos como su gran prueba de fuego para llegar al Dakar

El piloto conquense disputará el Rally du Maroc con el objetivo de completar una de las pruebas más exigentes del calendario internacional y seguir acumulando la experiencia necesaria para intentar dar el salto al Dakar. Peñarrubia ha decidido afrontar además la aventura sin mecánico para poner a prueba su capacidad de gestionar todos los aspectos de la competición.

Onda Cero Cuenca

Cuenca |

Adrián Peñarrubia prepara uno de los mayores retos de su trayectoria deportiva. Después de competir en enduro y rally, el piloto natural de Villalpardo afrontará el Rally du Maroc como un paso fundamental dentro de su objetivo de llegar algún día al Dakar. Lo hará sobre una KTM 450 Rally Factory preparada específicamente para afrontar el desierto.

La posibilidad de plantearse el Dakar surgió después de disputar la Baja Extremadura. Una conversación sobre sus planes para 2027 terminó haciendo que Peñarrubia recuperase el que reconoce como uno de sus grandes sueños desde pequeño: participar en la prueba de rally raid más conocida del mundo.

El Rally de Marruecos será ahora un examen decisivo. Peñarrubia lo define como una especie de “Dakar concentrado en seis días”, con una elevada exigencia en navegación, pilotaje y resistencia física. Completarlo servirá para acreditar experiencia de cara a una futura solicitud de participación en el Dakar, aunque el propio piloto recuerda que terminar la prueba no garantiza por sí solo que la organización acepte posteriormente su inscripción.

El desafío será todavía mayor porque ha decidido afrontarlo sin mecánico. Será él mismo quien tenga que encargarse de buena parte de la gestión de la moto, además de pilotar, navegar mediante el roadbook y administrar sus fuerzas durante las diferentes etapas.

“Quiero que me pasen cosas para aprender”, explica Peñarrubia. El conquense considera la competición una auténtica “prueba de fuego” y ha elegido deliberadamente enfrentarse a estas dificultades para comprobar hasta dónde puede llegar y adquirir experiencia para futuros retos.

La preparación está combinando bicicleta, enduro y entrenamientos sobre la moto de rally, además de un trabajo físico específico y sesiones de fisioterapia. Todo para afrontar una carrera marcada por largas jornadas de desierto, navegación, arena y altas temperaturas.

Una de las mayores dificultades será precisamente compaginar velocidad y navegación. Peñarrubia explica que puede alcanzar velocidades de 140 o incluso 160 kilómetros por hora mientras tiene que apartar momentáneamente la mirada del terreno para interpretar las indicaciones del roadbook. “Es brutal”, resume sobre una de las facetas que considera más atractivas de esta disciplina.

Por encima de cualquier clasificación, el objetivo está claro: terminar el Rally de Marruecos. Peñarrubia asegura que pretende competir aproximadamente al 70% de sus posibilidades para administrar energía y llegar en buenas condiciones al sexto día. Aunque reconoce que acabar alrededor de los puestos 60 o 70 sería un resultado satisfactorio, la prioridad es completar la prueba y demostrar que puede gestionar por sí mismo una aventura de estas características.