La esperada apertura del Parador de Ibiza ha dejado muchas imágenes estos días, pero una de las más emotivas ha sido la de Vicente Bujosa, vecino de Vila y persona con movilidad reducida, que ha conseguido volver a subir a Dalt Vila después de más de tres décadas sin hacerlo.
Se trata de una historia que ha emocionado a muchos ibicencos pero también ha puesto de relieve las barreras que todavía encuentran cada día quienes se desplazan en silla de ruedas. Y es que en una entrevista en Más de Uno Ibiza y Formentera, Bujosa ha explicado que la visita fue posible "gracias a una combinación de planificación, transporte público y ayuda de otras personas" ya que primero llamó al Parador para avisar de que quería acudir y después tomó el autobús hasta Vara de Rey donde vivió un trayecto repleto de dificultades, ya que cuando se bajó llegó a caerse por el mal estado de las rampas.
Finalmente, compartió un taxi adaptado con dos mujeres que también subían a la zona alta de la ciudad y logró llegar al Parador donde pudo comprobar, según sus palabras, que el espacio "presenta luces y sombras en materia de accesibilidad". No en vano, ha destacado "el buen trato recibido y las facilidades" que encontró por parte del personal, agradeciendo especialmente su atención, pero por otro lado también ha lamentado que los ascensores "estén dentro del aparcamiento y que su uso no sea plenamente público, lo que limita mucho las posibilidades de acceso para personas con movilidad reducida que quieran visitar Dalt Vila sin alojarse en el establecimiento o sin tener una reserva previa".

Un problema que Bujosa considera que debería servir para buscar una solución definitiva, "ya que Dalt Vila es patrimonio de todos y no solo de quienes pueden acceder sin dificultad". Y por ello, también ha hecho un llamamiento para que Ibiza "avance de una vez hacia una accesibilidad real, no solo pensando en los residentes, sino también en el turismo accesible, aprovechando que es un segmento que cada vez tiene más importancia y que requiere infraestructuras adaptadas, transporte adecuado y espacios públicos sin barreras".
Al mismo tiempo, este vecino de Ibiza también ha aprovechado para denunciar que la movilidad en Ibiza sigue siendo "una auténtica carrera de obstáculos para las personas con diversidad funcional". Así, por ejemplo, ha recordado que desplazarse por la isla "exige muchas veces un esfuerzo extra, tanto por el estado de algunas aceras y rampas como por la falta de transporte adaptado o de infraestructuras pensadas para todos."
Pero a pesar de todo, fiel a su estilo optimista de ver la vida, Vicente Bujosa también ha dejado claro que no piensa rendirse y que su objetivo ahora "es poder participar algún día en el Ibiza Medieval saliendo desde el propio Parador" en una idea que defiende a pesar de que parezca difícil, "ya no por mí, sino por los que vendrán".
