Entre Plato y Plato

Goya ya tiene un postre con su nombre: "Torta de Zaragoza Paco Goya"

Aunque parezca mentira, Francisco de Goya no tenía un postre con su nombre. Algo que ha solucionado Luis Ángel López, de la Panadería y obrador Luis Ángel de Almonacid de la Sierra. Se trata de un chocolate con guirlache con forma de paleta de pintor y que lleva por nombre la Torta de Zaragoza “Paco Goya”.

Lourdes Funes

Zaragoza |

Torta de Zaragoza Paco Goya/Panadería Luis Ángel

Como muchas de las obras de Francisco de Goya, todo comenzó con un encargo, el que la Real Academia de Bellas Artes de San Luis realizó a Luis Ángel López, de la Panadería y obrador Luis Ángel de Almonacid de la Sierra. Se trataba de un dulce para terminar el año de Goya. Par ello, como recuerda López, “vimos los archivos que se guardan en las cartas de Martín Zapater a Goya y habla de que el chocolate de Zaragoza es muy bueno, que Madrid no es tan bueno, que, por favor, no manden turnos de chocolate de Zaragoza”.

En el año 2021 Luis Ángel López recreó la receta del turrón que más gustaba a Goya en el siglo XVIII. El chocolate que le gustaba a Goya era un “chocolate torroso”, por lo que el artesano fue a Ateca a buscar un chocolate como el que se hacía antes. “Una vez que ya tuvimos el chocolate, dijimos, vamos a añadirle algo también muy típico de Aragón como es un guirlache”. En las degustaciones que realizaban se dieron cuenta que gustaba más que el turrón, así que trabajaron en una torta fina de chocolate, elaborada con especias, guirlache y un acabado en oro. Una torta con forma de paleta de pintor.

La forma está inspirada en el padre de Goya que era orfebre, de ahí el color dorado de la paleta. En una visita a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, López descubrió una paleta del artista aragonés que le sirvió de modelo para su postre. “Quisimos hacer un homenaje a Zaragoza y a Goya, de ahí la forma de la torta”.

Muchos meses de investigación

Para la elaboración de este postre, López ha investigado y estudiado muchos documentos referentes a la vida y obra de Francisco de Goya, pero también de la época. Además de leer las cartas que se intercambiaron Martín Zapater y el pintor de Fuendetodos, estudió los lugares que regentaba, como un bar en la plaza Santa Marta de Zaragoza llamado La Mariquita donde pintaba, cantaba e incluso pasaba la gorra para ganarse algo de dinero. En Almonacid descubrió una factura en la que el “padre de Goya recibe unos sueldos por haber donado el altar de la Conferencia de San Hipólito, el Padrón de los Alfareros”.

Entre todos los hallazgos, López explica cómo en la zona de Cariñena se encontraron documentos que atestiguan que la familia Goya vivió ahí varios años.