Aunque un mes parezca poco tiempo, la persona que consume alcohol de una forma moderada puede percibir algunos beneficios como puede ser la pérdida de peso, dormir mejor o una mejora sustancial en la flora intestinal y en el sistema inmunológico. La doctora Guadalupe Blay Cortés, responsable del Grupo de Trabajo de Endocrinología y Nutrición de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), explica que “no hay un nivel de consumo seguro de alcohol”, así que sería una buena rutina para dejar el consumo.
La doctora asegura que no hay un efecto rebote después de un mes sin ingerir alcohol. Si que hay “una menor tolerancia al alcohol. Si antes se consumía dos copas de vino o dos cervezas, tras un mes sin consumir, el hígado se acostumbra a no metabolizar como antes y es probable que con una bebida alcohólica se pueda “subir” antes”.
Los beneficios de dejar el alcohol a corto plazo, tanto físicos como mentales, que indica la doctora Blay Cortés son:
- Dormir y descansar mejor, el alcohol puede provocar somnolencia, pero afecta al sueño profundo.
- Disminuye la fatiga por lo que se va a tener más energía.
- La piel está más hidratada, al dejar el alcohol se tiene menos sequedad y deshidratación, por lo que hay menos problemas.
- Disminuye la grasa corporal porque al eliminar el alcohol se eliminan calorías vacías, sobre todo en la zona abdominal.
- Mejora el hígado y la inflamación del cuerpo.
- Mejora la concentración y la memoria.
A largo plazo, el consumo de alcohol puede provocar, como indica la especialista del Grupo de Trabajo de Endocrinología y Nutrición, daño cerebral, sobre todo en jóvenes que comienzan a consumir alcohol a edades cada vez más tempranas. Además, conlleva hipertensión, infartos, problemas de hígado, digestivos, y aumenta el riesgo de padecer algunos tipos de cáncer como el de boca, garganta, esófago, colon, recto e incluso con un consumo muy bajo de alcohol, también aumenta el riesgo de tener cáncer de mama.
