Los empresarios turísticos de la Jacetania instan a dar plazos y finalizar las obras de las autovías A-21 y A-23 para evitar los atascos de más de dos horas que se producen los domingos, cuando vuelven a casa los muchos visitantes que suben a disfrutar de la temporada de esquí o de otros atractivos de la zona.
Ese problema, derivado de 20 años de retrasos en los trabajos, daña la imagen del territorio y contrasta con la profesionalidad y esfuerzo de los empresarios y estaciones de esquí para reforzar la oferta y ofrecer el mejor servicio a los visitantes. La paralización de trabajos de la variante de Sabiñánigo en la A-23 ha generado malestar y ha llevado al consejo de cámaras de comercio ha manifestar públicamente su preocupación.
Los atascos en el entorno de centros invernales son habituales en todos ellos, según ha recordado la presidenta de la Asociación de Empresas de la Jacetania, Marian Bandrés. Además, en la zona los problemas de tráfico no han afectado a la llegada de visitantes, porque muchos madrileños, vascos o catalanes asumen los atascos como habituales y no renuncian a sus escapadas pirenaicas de fin de semana. Las buenas condiciones de nieve, la proliferación de segundas residencias o el cada vez mayor abanico de posibilidades para el turista en el Pirineo no van acompañadas de las necesarias mejoras en las infraestructuras.
Eso sí, Bandrés advierte de que, si no se mejoran por fin las comunicaciones por autovía hasta Navarra y Zaragoza, existe riesgo de que esa fidelidad de los visitantes se diluya y se pierda competitividad en el sector.
La falta de alternativas hace augurar que las retenciones especialmente importantes del domingo pasado se repitan en las próximas semanas. Desde tráfico se recomienda en puntos conflictivos consultar el estado de las carreteras, planificar la ruta e intentar escalonar salidas evitando los horarios con mayor aglomeración de vehículos.

