La Universidad de Harvard, con 389 años de historia es una de las universidades de más prestigio del mundo. Lugar por el que han pasado grandes nombres como Kennedy, George W. Bush, Barack Obama, Natalie Protman o Mark Zuckerber, entre otros muchos. Este año cuenta con casi 6.800 estudiantes internacionales matriculados, un 27% de las matrículas, proceden de más de 150 países siendo China el que más estudiantes aporta, seguido de Canadá, India, Corea del Sur y Reino Unido.
Y a los estudiantes, hay que sumar investigadores y profesores extranjeros como el aragonés Julián Casanova que fue profesor visitante. Harvard está siendo noticia porque Donald Trump les ha prohibido matricular a estudiantes extranjeros y les ha pedido sus nombres y procedencia. A lo que la universidad ha respondido con una demanda que ha paralizado esta medida. Un aragonés, el profesor de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid y ex diputado y senador, además de ex alcalde de Alcañiz, Ignacio Urquizu, ve un despropósito esta medida que ha acogido con una mezcla de sorpresa y desolación.
Sorpresa porque no imaginaba que Donald Trump podía llegar hasta el “límite de prohibir a una persona de fuera de EEUU que pudiera estudiar en una de las mejores universidades del mundo” y desolación porque “es privar de una experiencia maravillosa a una experiencia increíble y privar a la universidad de estudiantes brillantes y excelentes”. Ya que, para poder cursar en Harvard, las pruebas de selección son muy exigentes, como recuerda Urquizu.
El aragonés accedió a la Universidad de Harvard cuando estaba estudiando el doctorado y gracias a una beca que le concedieron en Caja Madrid estuvo más de un año como Visiting Fellow en la Universidad de Harvard. Ahí estuvo en el departamento de Gobierno de Ciencia Política, en el instituto de investigación de ciencias cuantitativas y no sólo presentaba capítulos de la tesis y los discutía con profesores y alumnos, sino que también podía asistir a clases y cursos como los que hizo de estadística y programación. El recuerdo de Urquizu de formar parte de la comunidad educativa de Harvard ha sido una de las mejores experiencias vitales.
Una de las características de la Universidad de Harvard era que a ella acudían profesores de otras universidades del mundo y era un lugar de enriquecimiento. Ignacio Urquizu explica cómo se creaba un microclima en el que se aprendía de todo el mundo, “incluso de los estudiantes que te encontrabas en la cafetería”
