El año hidrológico se ha cerrado con un 7% menos de precipitaciones que el promedio, según datos de la Confederación del Ebro. Ha sido un año de contrastes. Los embalses se llenaron en enero y en febrero las reservas de nieve batieron récord. Una buena situación compensada por la sequedad y sucesivas olas de calor del verano.
Las campañas de riego se han desarrollado con normalidad y el nuevo año ha empezado con los embalses al 46%. Sin embargo, las cuencas del Aragón y del Gállego-Cinca están en situación de emergencia. Mario Carreras, jefe de Explotación de la CHE, espera que las lluvias de estos días mejoren las perspectivas.
Este año hidrológico ha estado marcado por hitos como los avances en el nuevo plan de cuenca o por el centenario de la Confederación. También por la irrupción de los centros de datos en el sector industrial. En ese sentido, insisten desde la CHE en que no se prevén problemas.
El jefe de planificación, Miguel García Vera, ha detallado que hay trece procedimientos administrativos por centros de datos que consumirán unos 5 hectómetros cúbicos anuales, frente a los 700 que consume todo el sector industrial o los 8.800 del sector agrícola. Vera aclara que los datacenter no hacen un uso especialmente intensivo del agua. En su caso, ese sector debería adaptarse en caso de que se produjesen restricciones por sequía.

