Esta “turbo rotonda” tiene hasta tres carriles interiores segregados y está dimensionada específicamente para absorber los altos volúmenes de tráfico que generará, tanto ahora como más adelante, la conexión entre Arcosur -uno de los barrios de mayor crecimiento potencial de Zaragoza- y la N-II, uno de los ejes viarios más transitados como vía de entrada y salida de la ciudad, tanto hacia PLAZA como hacia otros destinos más alejados. Cada día circulan 18.000 vehículos diarios por esa zona de la ciudad.
A diferencia de las rotondas tradicionales, incorporan carriles canalizados que eliminan los cruces de trayectoria, reducen los puntos de conflicto y minimizan la posibilidad de accidentes. Gracias a su geometría guiada, los vehículos eligen su salida desde antes del acceso, lo que elimina cambios de carril en el interior de la rotonda, agiliza el tránsito y mejora la capacidad de la intersección hasta en un 30%.
Este nuevo sistema permite reducir la siniestralidad hasta en un 75% respecto a rotondas convencionales, evita congestiones en horas punta, reduce la contaminación al reducir frenadas, aceleraciones y retenciones y su diseño permite una circulación más ordenada de vehículos pesados y autobuses sin interferencias.

