La pintada aparece días después de que el Ayuntamiento haya pedido en el juzgado el desalojo del edificio, un caso muy similar al del centro Luis Buñuel. Chueca reconoce sentirse dolida por la falta de solidaridad del resto de grupos municipales. "Lo que me ha dolido especialmente es que ningún portavoz, de PSOE, ZEC o VOX, ha condenado esas pintadas. Les falta tiempo cuando tienen que salir a condenar otras cuestiones y en cambio cuando la alcaldesa de la ciudad, compañera suya de corporación, sufre amenazas de muerte ni siquiera salen a denunciarlo. Yo creo que esto retrata mucho a las personas".
La alcaldesa se ha mostrado preocupada por la seguridad ciudadana tras varios episodios violentos y atracos en las últimas fechas. La regidora zaragozana pide al delegado del Gobierno que convoque la Junta Local de Seguridad porque no está dispuesta a que Zaragoza deje de ser una de las capitales más seguras de España bajo su mandato. "Desde Policía Local hemos cubierto todas las plazas, pero no tenemos competencias en seguridad ciudadana. Podemos hacer un efecto disuasorio, tenemos policías en la calle como nunca antes, pero he pedido al delegado del Gobierno una Junta Local para analizar qué está sucediendo y saber qué planes tiene la Policía Nacional para poner más policías en las calles".
Natalia Chueca ha repasado otros asuntos de actualidad, como el proyecto para la tercera fase de la reforma de la Avenida Navarra, que solucionará los problemas de inundaciones que sufren los vecinos cuando llueve intensamente. Como ya adelantó el lunes el consejero de Infraestructuras, Víctor Serrano, el anteproyecto elaborado en 2021 se está actualizando porque los precios no son los mismos. El coste será elevado y puede superar la suma de las dos primeras fases. Por eso, la alcaldesa pedirá a Zaragoza Alta Velocidad que se involucre en la financiación.
Sobre otras obras de la Ciudad, Chueca ha querido destacar el trabajo realizado con la regeneración del Huerva, que avanza en plazo y cumpliendo con todas las exigencias medioambientales a la que obliga la Unión Europea por estar financiada con fondos comunitarios. Además, ha restado importancia a las dudas sobre el proyecto de la antigua Giesa tras el rocambolesco episodio de la adjudicación a la única empresa interesada en el concurso de los platós, que envió la documentación fuera de plazo, y la concesión del restaurante, que no ha recibido ninguna oferta.
