Aunque resultara previsible por la capacidad demostrada de Zaragoza de organizar eventos deportivos, la ciudad volvió a demostrar por qué la máxima competición continental de basket apostó de manera decidida por darle la Final a 6 durante tres años consecutivos. Si el primero fue bueno, la organización todavía dio un paso más adelante en este segundo consiguiendo un rotundo éxito a todos los niveles.
Ayudó, por supuesto, la presencia de Casademont Zaragoza en esta fase final, llenando el Pabellón Príncipe Felipe hasta la bandera con más de 10.800 personas, asistencia que entra directa a los rankings de mayor afluencia de espectadores en baloncesto femenino. Espectadores que, además, pudieron celebrar con las suyas una muy meritoria medalla de bronce.
Porque el ánimo estaba lógicamente alicaído tras caer en semifinales frente a Galatasaray, sobre todo por la sensación de que las de Carlos Cantero pagaron demasiado caro un mal primer cuarto en anotación, pese a ser superiores el resto del choque. Pero llegó la pelea por el tercer y cuarto puesto contra Girona y la rasmia del equipo levantó al público, demostrando de la mano que ser el tercer mejor equipo de Europa era razón más que suficiente para un último esfuerzo.
Poco más tarde se disputaba la final, donde Fenerbahçe hacía valer los pronósticos y se imponía con cierta comodidad a Galatasaray por 55-68. Eran las grandes favoritas las jugadoras dirigidas por Miguel Méndez y contaban con la MVP de esta Final a 6, Julie Allemand. Además, la jugadora de Casademont Merritt Hempe conseguía entrar en el mejor quinteto.
Todavía le queda un gran reto por delante al conjunto maño, que en apenas unos días comenzará los playoffs por el título de la Liga Endesa femenina.

