Todavía dura en Huesca la rabia de ver a su equipo caer ante el Club Deportivo Mirandés en El Alcoraz por 1-2, en un duelo marcado en rojo en el calendario como de obligados tres puntos para sacar la cabeza de la zona baja de la tabla clasificatoria y acercarse así a la ansiada permanencia. No ayudó tampoco la victoria del filial de la Real Sociedad en el estadio del Cádiz para cerrar la jornada en LaLiga Hypermotion.
Eso sí, dos motivos a los que aferrarse por parte de los pupilos de Jon Pérez Bolo. El primero, que el equipo sigue fuera de la zona de descenso, por lo que el serio aviso del Mirandés no ha traído excesivas consecuencias clasificatorias. El segundo, volver a ver en un terreno de juego a Javi Mier.
El futbolista, uno de los más queridos por parte de la grada, saltaba al terreno de juego superado el minuto 10 por la lesión de su compañero Joaquín Fernández, en lo que era su debut como la camiseta azulgrana. El calvario de Mier, lesionado desde hace más de un año, finalizaba de manera abrupta: lesión, calentar y salir al césped.
Mier, pese a actuar como lateral derecho, posición en la que entrena desde enero pese a ser mediocentro, cumplía con nota en la parcela ofensiva, aunque obviamente todavía le falte ritmo de competición. Protagonista en sala de prensa, ha reconocido que lo más duro fue lo mental y no poder ayudar desde fuera al equipo. Un proceso muy largo que por fin ha finalizado, con lo que Bolo suma una pieza importante para esta recta final de Liga.

