La primera línea de investigación seguida por los agentes les llevó, por un lado, a la comprobación de que en el sabotaje se habían visto afectados más de una treintena de centros de mando, en los que se habían provocado daños valorados en cerca de 30.000 euros y, por otro, a la detención del principal sospechoso, informa en un comunicado.
Meses más tarde, siguiendo nuevas líneas de investigación, los agentes han podido comprobar que el sabotaje había sido llevado a cabo por más de un trabajador de la empresa que gestionaba el alumbrado público, siendo el móvil principal de los autores, generar presión a la misma, al estar inmersa en un conflicto laboral.
Los tres trabajadores detenidos llevaron a cabo la acción delictiva fuera de su jornada laboral, pero haciendo uso de sus uniformes. Una vez finalizadas las diligencias en sede policial, los ahora arrestados fueron puestos a disposición de la Autoridad Judicial.

