Según ha informado el Cuerpo en una nota de prensa, la investigación localizó en el barrio sevillano de Padre Pío dos inmuebles que albergaban una infraestructura destinada al cultivo intensivo de marihuana.
Los accesos presentaban "importantes medidas de fortificación y protección destinadas a dificultar una posible entrada policial", si bien, tras asegurar el perímetro y acceder a los inmuebles, los investigadores comprobaron que ambos se encontraban conectados de forma clandestina mediante una abertura de grandes dimensiones practicada en la pared.
Esto, ahondan los profesionales, permitía a los responsables desplazarse entre ellos y mover la mercancía sin necesidad del salir al exterior.
Los policías detectaron de igual forma la existencia de un enganche ilegal a la red eléctrica, utilizado para abastecer el "elevado consumo energético necesario para mantener en funcionamiento los sistemas de iluminación y ventilación de la plantación".
Además, durante los registros, los investigadores constataron el "elevado grado de especialización" de las instalaciones.
Una de las zonas estaba destinada a la germinación y mantenimiento de plantas incipientes y esquejes, garantizando así la rotación constante del cultivo durante todo el año. Otra albergaba las plantas en fase de desarrollo, con ejemplares de aproximadamente un metro de altura.
El complejo disponía igualmente de una zona específica de secado y envasado, acondicionada para la fase final del proceso, un espacio en el que fueron localizados e intervenidos unos 35 kilogramos de cogollos de marihuana.

