El Sevilla avanza en su etapa preparatoria y ya ha completado su segundo amistoso de la temporada. Un gol de Rubén Vargas casi en el pitido final del partido logró el empate (1-1) para los nervionenses. De todo ello, lo más destacado de sus jugadores para Matías Almeyda es la capacidad de resiliencia de sus futbolistas: "Volvieron a entrar en juego después del último club en cuanto a los resultados". Revertir una situación en la que el equipo se veía por debajo en el marcador ha sido "una buena práctica", según el preparador técnico.
Otro de los aspectos que destaca El Pelado Almeyda es la gran competencia que hay en la plantilla por hacerse un hueco en el once titular. "Querer ser mejor que el compañero es demostrar que uno puede, es la manera de ganarse un puesto con este entrenador", sentencia el técnico. Al argentino reconoce que ya "se empiezan a ver cosas" de las que pretende implementar en el Sevilla en su etapa como entrenador, entre ellas, el trabajo físico.
Reconoce que "la imagen que el equipo ha dejado ha sido buena" a pesar de haber tenido "un bache en los diez primeros minutos" en los que encajaron un gol después de "un pase desafortunado". No rendirse y trabajar también el aspecto mental les ha hecho hacer una mejor segunda parte, según el entrenador argentino. "Pretendemos que los jugadores se dejen el alma a pesar de que sea un amistoso", ha explicado.
Matías Almeyda espera que todos sus jugadores "estén a un buen nivel", y aunque espera que no, bajo esta premisa "quien se puede equivocar es el entrenador". "Estamos todos juntos y con el mismo objetivo para que el año sea bueno", argumentó el míster nervionense al terminar el encuentro en El Faro.

