TURISMO

El 'Todo Incluido' sigue seduciendo a una gran parte de los huéspedes de hoteles de costa

El destino Roquetas de mar es el líder indiscutible de este modelo en la provincia de Almería

Onda Cero Almería

Roquetas de mar |

¿Turismo 'Todo Incluido' o comer y divertirse fuera del hotel?

Muchos viajeros de verano se lo preguntan a la hora de contratar sus estancias en destinos vacacionales sobre todo de playa.

Y eligen buscando siempre la personalización y ventaja del modelo que les permita adaptarse a las necesidades individuales o grupales.

Ambos tienen sus pros y sus contras desde una percepción absolutamente subjetiva.

Los últimos datos dicen que el 12% de los hoteles en españa ofrece la fórmula 'Todo Incluido'. Cifra que supera el 20% en hoteles de 4 y 5 estrellas situados en zonas costeras.

Los alojamientos con este sistema concentran la preferencia de cerca del 38% de los turistas habituales, según fuentes del sector.

Baleares es el lugar de España donde más se concentra este tipo de oferta .

En Almería, por su parte, la modalidad de 'Todo Incluido' en la época estival está muy localizada geográficamente y enfocada hacia el perfil familiar de origen nacional.

El núcleo urbano líder indiscutible en este segmento dentro de la provincia es Roquetas de mar, donde la mayoría de los complejos hoteleros litorales proponen este régimen que además de en la comida y bebida está enfocado al ocio.

Mojácar y Vera tienen un paisaje mixto entre el Todo Incluido, el turismo residencial y los alojamientos de media pensión.

Almerimar, en el Poniente, cuenta con destacadas instalaciones que aplican el régimen de 'Todo Incluido'.

Retamar y El Toyo también poseen amplias superficies hoteleras susceptibles de ponerlo en marcha.

La diferencia entre Pensión Completa y Todo Incluido es que mientras en la primera opción normalmente no entran las bebidas, en la segunda suelen ser ilimitadas, con aperitivos entre horas y otras comodidades.

Pero, es que dentro del Todo Incluido hay un escalafón desde el más básico hasta el especial o premium.

Quienes defienden el Todo Incluido argumentan la tranquilidad, el control del presupuesto y la despreocupación.

Para los contrarios que, sin él, se sienten más libres de moverse.