EJERCITO

El Felipe VI visita la base Álvarez de Sotomayor y respalda la transformación tecnológica del Ejército

La Campaña de Experimentación Táctica 2026 reúne a más de 30 empresas nacionales para probar drones, vehículos no tripulados e inteligencia artificial en escenarios reales de combate dentro del proyecto Ejército 2035

Onda Cero Almería

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El Felipe VI visita la base Álvarez de Sotomayor y respalda la transformación tecnológica del Ejército
El Felipe VI visita la base Álvarez de Sotomayor y respalda la transformación tecnológica del Ejército | Onda Cero Almería

El Felipe VI ha visitado la base militar Álvarez de Sotomayor, en Viator, Almería, donde ha presenciado una completa jornada de demostraciones en el campo de maniobras en el marco de la Campaña de Experimentación Táctica 2026 del Ejército de Tierra. Esta iniciativa, organizada por el Centro de Fuerza Futura 2035 de la División de Planes del Estado Mayor del Ejército, reúne a más de una treintena de compañías nacionales con el objetivo de acelerar la modernización de las capacidades militares españolas.

La visita real ha servido para poner en valor el esfuerzo conjunto entre las Fuerzas Armadas, la industria nacional, centros tecnológicos y universidades, todos ellos implicados en un proceso continuo de adaptación a los nuevos escenarios de conflicto. En un contexto internacional marcado por la rápida evolución tecnológica y la proliferación de sistemas no tripulados, esta campaña se consolida como una herramienta clave para experimentar, validar e integrar soluciones innovadoras en condiciones operativas reales.

Lejos de tratarse de una exhibición estática, la Campaña de Experimentación Táctica constituye un auténtico laboratorio de combate. En ella, los sistemas desarrollados por la industria son integrados directamente en unidades militares, especialmente en la Brigada de la Legión, que actúa como unidad experimental. Esto permite evaluar no solo el rendimiento técnico de los equipos, sino también su utilidad táctica y su integración en operaciones reales.

El objetivo es claro, identificar qué tecnologías están suficientemente maduras para su incorporación inmediata, cuáles necesitan evolucionar y qué capacidades aún no cubiertas deben desarrollarse con urgencia. Todo ello enmarcado en el ambicioso proyecto Ejército 2035, que busca transformar tanto la fuerza como el apoyo a la fuerza para hacer frente a conflictos cada vez más complejos.

Uno de los aspectos más relevantes de las demostraciones ha sido el protagonismo de los sistemas contra drones (C-UAS), una capacidad crítica en los conflictos contemporáneos. Entre ellos ha destacado el interceptor “dron contra dron”, diseñado para neutralizar aeronaves no tripuladas de gran tamaño, similares a las empleadas en escenarios como Ucrania o Irán.

Este sistema combina sensores basados en tecnología radar con capacidades de actuación en profundidad, permitiendo detectar, identificar y localizar amenazas como los drones tipo Shahed. Su desarrollo responde a la creciente necesidad de proteger a las unidades desplegadas frente a ataques aéreos de bajo coste y alta eficacia, que están redefiniendo el campo de batalla moderno.

Otro de los pilares de la campaña ha sido la experimentación con UGVs (vehículos terrestres no tripulados). Se han presentado tanto plataformas pesadas como sistemas más ligeros y autónomos, todos ellos con un elemento común, la supervisión humana.

Estos vehículos son guiados por operadores que reciben información en tiempo real gracias a drones que sobrevuelan la zona, proporcionando una conciencia situacional completa. Esta combinación de medios aéreos y terrestres permite ejecutar misiones complejas minimizando la exposición del personal militar.

Las aplicaciones de los UGVs son múltiples, desde tareas logísticas y transporte de suministros hasta misiones armadas o de reconocimiento. Su carácter multipropósito los convierte en una pieza clave en la transformación del combate terrestre, donde la protección del combatiente y la eficiencia operativa son prioritarias.

El comandante Joaquín Peralta Español, analista del Centro de Fuerza Futura 2035, ha explicado que esta tercera edición de la campaña introduce una novedad fundamental, la evaluación no solo de los sistemas, sino también de su concepto de empleo.

“No se trata únicamente de comprobar si un sistema funciona, sino de entender cómo debe emplearse en operaciones reales. Validamos hipótesis, analizamos resultados y, si es necesario, las refutamos. Ese proceso es esencial para avanzar”.

Según ha detallado, la experimentación es la herramienta que permite trasladar el marco conceptual del Ejército 2035 al terreno práctico. Este proceso está liderado por la División de Planes del Estado Mayor del Ejército y ejecutado con el apoyo del Mando de Adiestramiento y Doctrina, que despliega equipos multidisciplinares en el campo de maniobras.

Estos equipos están formados por especialistas del Mando de Apoyo Logístico, la Jefatura CIS, el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial y unidades operativas, lo que garantiza un análisis completo desde múltiples perspectivas.

Uno de los elementos transversales en todas las capacidades presentadas es la inteligencia artificial, que actúa como un multiplicador de la eficacia de los sistemas. Lejos de ser una tecnología aislada, la IA se integra en sensores, plataformas y sistemas de mando, optimizando la toma de decisiones y la gestión de la información.

Junto a ella, las herramientas de conectividad desempeñan un papel fundamental. Estas permiten integrar todos los sensores y efectores en un puesto de mando, generando una visión unificada del campo de batalla y facilitando la coordinación de las operaciones.

La campaña pone también de relieve el papel estratégico de la industria nacional, especialmente de las pequeñas y medianas empresas. Su capacidad de adaptación y respuesta rápida a las necesidades del Ejército constituye una ventaja clave en un entorno donde la innovación es constante.

Además, el intercambio de información entre militares e industria permite a las empresas mejorar sus productos a partir de la experiencia operativa real, situando a España en una posición competitiva en el ámbito internacional de las tecnologías de defensa.

El comandante Peralta ha subrayado que la transformación del Ejército no es un objetivo puntual, sino un proceso continuo que requiere un cambio de mentalidad:

“Debemos estar en permanente transformación si queremos ser capaces de actuar en escenarios exigentes. La experimentación es el camino para lograrlo”.

En este sentido, la Campaña de Experimentación Táctica no solo contribuye a la modernización tecnológica, sino también a la evolución doctrinal y operativa del Ejército de Tierra.

La presencia del Felipe VI en esta jornada refuerza el compromiso institucional con las Fuerzas Armadas y su proceso de modernización. La apuesta por la innovación, la colaboración con la industria y la adaptación constante a los nuevos desafíos estratégicos se consolidan como pilares fundamentales de la defensa nacional.