Las elecciones autonómicas celebradas el pasado 8 de febrero en Aragón dejan al Partido Popular como fuerza más votada, al PSOE sumido en su peor resultado y Vox como una potente amenaza. Parecía previsible este resultado, como demostraban las encuestas del CIS de José Félix Tezanos, aunque sus pronósticos no coinciden del todo con lo ocurrido ayer en Aragón. Aunque el barómetro publicado por el CIS daba como claro vencedor al PP y acertó en que necesitaría el respaldo de Vox para gobernar, varios detalles de sus predicciones se alejaron significativamente de los resultados definitivos emitidos por las urnas.
Aciertos: ganador y tendencia general
El CIS de Tezanos no arriesgó a la hora de predecir el desenlace de las elecciones. Situaba al Partido Popular como vencedor de los comicios, quien, según las encuestas, iba a conseguir entre 25 y 29 escaños. Este dato no era complicado de averiguar, consiguiendo finalmente 26 escaños. Anunciaba también que Jorge Azcón encabezaría el escrutinio con aproximadamente el 35,3 % de los votos, algo superior al porcentaje final, un 34,26%. Por lo tanto, acertaron que al Partido Popular no le daría para gobernar en solitario y dependería de Vox, tal y como ocurrió en las pasadas votaciones autonómicas en Aragón.
A este le seguiría el PSOE de Pilar Alegría, que según el CIS lograría entre 17 y 23 escaños. El desenlace de ayer muestra la pérdida de cinco escaños por parte del Partido Socialista, igualando el peor resultado de su historia con 18 escaños y un 24,29%. También acertó que Vox seguiría siendo la tercera fuerza más votada, aunque se quedó corto, ya que duplicó su representación hasta 14 diputados con casi el 18 % del voto válido, consolidando su peso parlamentario.
Desviaciones significativas respecto al pronóstico
El CIS subestimó el crecimiento real de Vox: la estimación (15,1 %) fue inferior al resultado final (casi 17,9 %), y el número de escaños proyectado para Vox (entre 10 y 13) se quedó corto frente a los 14 obtenidos. Asimismo, la Chunta Aragonesista también superó su pronóstico, obteniendo más votos y escaños de los que el barómetro había anticipado.
Por el contrario, el CIS sobrestimó la posición de PSOE y, en líneas generales, de las izquierdas tradicionales: la estimación de voto para PSOE, Sumar o Podemos fue más alta de lo que finalmente reflejaron las urnas, con la izquierda fragmentada y algunas formaciones como Podemos incluso desapareciendo del nuevo parlamento autonómico.
Estos desajustes ocurren en un contexto en el que el CIS tiene una tendencia sistemática a sobreestimar el apoyo a los partidos de izquierdas en numerosas elecciones desde 2018, según informes de expertos y auditorías parlamentarias, que señalan desviaciones en más del 90 % de los casos estudiados.

