MUNDIAL 2026

De la Fuente corrige, España convence

Edu Pidal

Madrid |

De la Fuente corrige, España convence
El seleccionador español, Luis de la Fuente, durante el partido del Mundial 2026 entre España y Arabia Saudí | EFE/ Lavandeira Jr

Insistir en que todo estaba bien, que ante Cabo Verde sólo faltó puntería y que ese era el camino para llegar lejos en este Mundial, habría sido un ejercicio de hipocresía mayúsculo. Ni De la Fuente ni sus jugadores dijeron eso hace unos días, aunque a veces se sientan en la obligación de rebajar tanto la crítica como el elogio. Es solo una pose, el mensaje que lanzan a la opinión pública. La demostración de que las lecturas del primer partido no estaban tan alejadas es que ayer hubo cambios ya en el planteamiento. Los técnicos lo llaman ajustes.

El seleccionador retrasó unos metros a Pedri, lo acercó más a Rodri y el canario jugó de cara y no de espaldas a la portería saudí. Eso fue fundamental, porque Dani Olmo se movió de forma mucho más natural entre líneas. Además, abrió el campo con Baena y con Lamine y metió a Pedro Porro en el lateral derecho. El extremeño brilló en su posición y se entendió con Yamal como si jugasen todo el año juntos.

Y Oyarzabal fue el de casi siempre. Que no tocara el balón durante media hora en el estreno en Atlanta no fue culpa suya, sino una consecuencia del juego. Ayer tuvo contacto con la pelota en los metros decisivos y volvió a ser diferencial.

El equipo fue muy efectivo

La selección española repitió la ciudad y el estadio en la segunda jornada, para darle más aire de revancha al partido. Arabia Saudí no supo qué hacer, si esperar atrás y encerrarse en un bloque bajo o presionar arriba, estirarse e intentar sorprender al recuperar el balón. Y como nunca definió lo que quería, se quedó a medias y los nuestros aprovecharon para campar a sus anchas. España le dio ritmo desde el principio, movió muy rápido el balón, conectó con los de arriba y fue un equipo muy efectivo. El marcador y los cuatro goles son la consecuencia del aplastante dominio español, especialmente en la primera parte. Lógicamente, tras el descanso bajaron un poco el ritmo y la intensidad. El trabajo ya estaba hecho.

El seleccionador pudo, incluso, cuidar a Lamine y lo quitó al descanso. Dijo que ese era el plan, fuese el partido como fuese. ¿Con 0-0 lo habría cumplido? Es indemostrable y ya da igual. La realidad es que Lamine ya intimidó sólo con su presencia en la alineación. Lo intentó, tiró desde fuera y abrió el marcador porque el gol lo lleva en la sangre. No forzó nunca un esprint al cien por cien, ni falta que hacía. Eso demuestra una inteligencia impropia de un chico tan joven, que todavía tiene que descubrir cómo reacciona su cuerpo ante las lesiones musculares que sufra en su carrera.

El partido de ayer fue maravilloso, sobresaliente, y así queda escrito

Todo nos pareció mucho más bonito, con el viento del optimismo soplando a favor. La elegancia y rapidez de Cubarsí, la presencia de Laporte, la dirección de Rodri y la intervención de De la Fuente. En realidad, la crítica estos días no fue tan dura. Fue una radiografía bastante realista. En ese vestuario saben que todo lo que estuvo mal ante Cabo Verde se corrigió ante Arabia Saudí, pero a algunos jugadores les viene bien sentir que tienen que demostrar que los periodistas no llevan razón. Revelarse es una técnica de motivación que funciona para cambiar lo que dicen que no había que cambiar. Bienvenido sea si les va bien, porque nada de eso altera el buen ambiente en la concentración. El partido de ayer fue maravilloso, sobresaliente, y así queda escrito.