MUNDIAL 2026

España, decepción y dudas

Edu Pidal

Madrid |

Marcos Llorente y Pedri
Marcos Llorente y Pedri | EFE/EPA/RONALD WITTEK

Lo primero es no negar lo evidente. España era favorita y debió ganar a Cabo Verde. Tranquiliza escuchar a dos de los capitanes, Rodrigo y Unai Simón, huir de las excusas más evidentes y apuntar algunos detalles de lo que falló en Atlanta.

Faltó puntería, finura, imaginación y una genialidad en los últimos metros para romper la muralla medieval que Cabo Verde construyó delante de su portería. No supieron cómo hacerlo. Ni hubo acierto ni hubo suerte. Y con una de las dos hubiese sido suficiente, porque a los puntos el combate fue suyo. Bastaba con que hubiese entrado el remate al larguero de Ferran.

La mayoría de los jugadores estuvieron por debajo de su nivel, el seleccionador estuvo por debajo de su nivel y no hay que cargar sobre los hombros de uno solo la responsabilidad de ganar a Cabo Verde. Pero esto es un Mundial: España empezó perdiendo en Sudáfrica y Argentina en Qatar. Y ambas acabaron levantando la Copa del Mundo.

Es lógico sentirse decepcionado con un empate que abre varios debates

Es lógico sentirse decepcionado con un empate que abre varios debates. La posición de Pedri, muy alejada de la base del juego; la elección de Gavi por la izquierda, desubicado y desaprovechado; la desconexión de Oyarzabal y el poco contacto que tuvo con el balón; y el hecho de que De la Fuente apostase en la lista por varios jugadores que han llegado en pleno proceso de recuperación de una lesión.

Nada nuevo. Es la teoría del vaso medio lleno o medio vacío. Porque Pedri hizo una demostración de poderío físico en la presión que evidencia el buen momento en el que llega. La posición de Gavi, jugando por dentro y arrastrando un rival, permitió a Cucurella aprovechar toda la banda y ser ofensivo. Ahí nacieron nuestras mejores ocasiones. Y De la Fuente no cayó en la tentación de forzar a Lamine o Nico por encima de lo recomendado, a pesar de que a todos nos podría la ansiedad de meterlos ya al descanso y no cuando planearon como parte del plan de su puesta a punto. Pensamos en que Yamal necesitaba a Cabo Verde para probarse y acabamos utilizándolo como bote salvavidas en la tempestad.

España y De la Fuente merecen confianza porque se la han ganado en los últimos dos años

España y De la Fuente merecen confianza porque se la han ganado en los últimos dos años, desde la Eurocopa de Alemania. No tienen que demostrarle nada a nadie, si acaso a ellos mismos. El tropiezo sirve para dejar de pensar en un lado bueno o malo del cuadro, en un cruce con Argentina en Los Ángeles o Miami. En lo que debe pensar España es en Arabia Saudí. No en Uruguay, menos en Argentina. Únicamente en Arabia Saudí.

Esta selección es una familia y debe seguir siéndolo. Es un grupo sano, sin liderazgos tóxicos, que aceptará la crítica con naturalidad. Un empate con Cabo Verde es inusual, por lo que algo no ha funcionado y ocultarlo no es hacerle un favor a nuestra selección. Como en el cuento de Hans Christian Andersen, 'El traje nuevo del emperador', disimular no sirve de nada, porque alguien acabará gritando: ¡El Rey está desnudo!