Así lo han pedido el delegado del Gobierno en Galicia, José Miñones, y el presidente de la FEGAMP, Alberto Varela. Señalan que no se trata solo de dar una solución habitacional y por lo tanto, para poder prestarles otros servicios, e incluso que puedan tramitar los permisos de residencia, es necesario que todas las iniciativas solidarias para traer refugiados sean comunidades al Ministerio de Inclusión, concellos o Xunta. De hecho, en la actualidad se desconoce el número exacto de refugiados que han llegado a la comunidad. Lo contamos en La Brújula de Galicia de Onda Cero.
La expedición organizada por la empresa de autocares Rosabus, en colaboración con la ONG Infancia de Nad, que partió de Sevilla este pasado 9 de marzo desde el Polígono Parque Sevilla Industrial (Parsi), ya está de regreso a la capital después de haber dejado en Cracovia toneladas de medicinas, alimentos, ropa y productos de higiene para los ucranianos que huyen de la invasión de su país a manos del Ejército ruso. En los dos autobuses que fletó vienen alrededor de un centenar de refugiados, fundamentalmente niños, adolescentes y mujeres, que llegarán a Sevilla este próximo martes 15 de marzo. Algunos se quedarán en Madrid. En los autocares, viajan niños que ya han estado en España con motivo de los programas de vacaciones que se organizan para afectados por el accidente de la central nuclear de Chernóbil. Estos niños se quedarán con las familias que aquí los acogen mientras otro irán a centros o a otras familias de acogida con las que ya se ha contactado.
Ya ha llegado a Pamplona un autobús con 52 refugiados con miedo, tristeza y desconfianza que poco a poco va desapareciendo, según nos ha contado Uxue Apesteguía, voluntaria de Segunda Familia que los recogió en Varsovia y ha hecho con ellos el viaje.
Tarazona ha acogido con los brazos abiertos a los 60 refugiados que llegaron este domingo desde Ucrania, en la expedición organizada por Miguel Taus, vecino turiasonense.
El segundo tráiler saldrá hacia la frontera de Ucrania con Polonia, cargado con 24 toneladas de material donado, que ha canalizado la asociación de familias ucranianas de Mallorca en el antiguo parque de bomberos de Palma convertido en almacén.
Esta entidad sin ánimo de lucro que dirige Esperanza Seguí necesita, además a familias de acogida que quieran también alojar a adultos que acompañan a los menores. Entre lunes y martes la asociación ha gestionado la llegada de una veintena de personas.