A dos días de que los británicos acudan a las urnas a decir si quieren quedarse o marcharse de la Unión Europea, el Tribunal constitucional alemán ha sentenciado que el programa del Banco Central Europeo de comprar deuda de los países con problemas es legal. Aunque la noticia pueda resultar farragosa es lo más importante y positivo para Europa que ha pasado en los últimos meses.
El INE ha hecho pública este mediodía su encuesta de presupuestos familiares durante el 2015 y aunque no hay alegría que vender, sí una cierta esperanza porque por primera vez desde que empezó la crisis en el 2008, los españoles han incrementado el consumo.
Parecía inminente la salida de prisión de Mario Conde pero el juez de la Audiencia Santiago Pedraz ha rechazado la fianza aportada por los dos avalistas, no por ser altos cargos de la Fundación Francisco Franco –eso es irrelevante a efectos judiciales- sino porque las fincas aportadas como aval no han sido tasadas por el método adecuado sino que son informes de parte.
Estamos tan ensimismados en nuestro eterno periplo electoral que nos estamos dando poca cuenta de lo que se está jugando en el patio de al lado, el de Gran Bretaña. Faltan solo 8 días para el referéndum en que los británicos deberán decidir si se quedan o se van de la Unión.
El fiscal anticorrupción Pedro Horrach ha mantenido esta mañana su petición de 19 años y medio de cárcel para Iñaki Urdangarín y 16 y medio para Diego Torres, su ex socio.
Esta tarde el President de la Generalitat, Carles Puigdemont va a comparecer en la Cámara catalana para decir en sede parlamentaria que el pacto de estabilidad con la CUP queda hecho añicos.
El spot del PP de los gatitos y los perros ya tiene su respuesta desde el PSOE, “imagínatelo sin Rajoy”, el verano, se refiere y de paso, el futuro sin Rajoy, claro.
Acabamos de conocer este mediodía el sondeo del centro de investigaciones sociológicas correspondiente al mes de Mayo. No hay valoración de líderes políticos ni intención de voto. Tal vez por eso sea el menos cocinado y puede que el más fehaciente de los retratos de la sociedad española. Pues bien, es devastador el panorama de indiferencia, indolencia y pasotismo que demuestra la colectividad a la que pertenecemos. Es verdad que 8 de cada 10 considera mala o muy mala la situación política en España, pero al mismo tiempo solo un 5% siente preocupación por el hecho de que España no tenga gobierno. La independencia de Cataluña importa a los paisanos, con perdón, un pimiento- solo un 0,6% la vive como un posible problema, el mismo porcentaje que manifiesta alguna inquietud por el hecho de que decenas de mujeres sean asesinadas por la violencia machista. La reforma laboral no tiene quién la cite siquiera; los desahucios solo angustian al 1% y, de los refugiados, mejor ni hablamos porque solo preocupan al 0,4%. Para que no falte de nada en este retrato –a caballo entre la frivolidad y la ignorancia- ni las pensiones ni el terrorismo internacional merecen de los compatriotas más del 2% de tribulación. Dirán que 2.500 personas no representan a todos y mejor será agarrarnos a eso. Por cierto, que Venezuela –casualmente- tampoco interesa a nadie.