Con solo 21 años, Pablo Laíño se ha convertido en una de las caras más singulares del fútbol español. Vicepresidente del Ourense CF, asegura que su trayectoria ha sido fruto de la constancia y del "aprovechamiento de las oportunidades".
Empezó a trabajar "cuando tenía 15 años online" y a los 16 decidió iniciar un proyecto vinculado al fútbol en Senegal. Dos años después, afirma, ya era económicamente independiente. Para explicar su evolución, destaca que "la clave del éxito pasa por el aprovechamiento de las oportunidades".
Apasionado del fútbol desde niño, cuando entendió que no llegaría a ser jugador profesional, decidió buscar otra forma de dedicar su vida a este deporte. "Futbolista, ya no voy a llegar porque tenía dos pies izquierdos", bromeó.
Actualmente, reparte su tiempo entre España y Colombia, donde el Ourense CF cuenta con una cantera propia. Su gran objetivo es seguir impulsando el crecimiento del club, aunque sin perder de vista una meta ambiciosa: "Mi objetivo siempre ha sido, en un largo plazo, poder llegar al fútbol profesional".
Laíño asegura que está dispuesto a hacer lo necesario para conseguirlo porque el vínculo con la entidad va mucho más allá de lo empresarial. "A día de hoy, el club para mí ya se ha convertido en mucho más que un negocio. Lo es todo".
Además, reivindica una mayor presencia de los jóvenes en la industria del fútbol: "Quiero abrir esta industria también a la gente joven, porque creo que hace falta".
