Han pasado cuatro días desde el trágico accidente ferroviario de Adamuz y seguimos conociendo las historias de las personas que viajaban en los trenes.
Mario Samper es uno de los 187 pasajeros que viajaban a bordo del tren Alvia que cubría la ruta Madrid-Huelva.
El siniestro le sorprendió mientras dormía. Un traqueteo tremendo del tren le despertó y en apenas unos segundos el caos se apoderó del vagón. Maletas cayendo, personas que salían de sus asientos, gritos… Él logró mantenerse en su sitio. Aun así, recibió golpes y ha sufrido múltiples contusiones y algunas heridas. Dolorido y todavía tratando de recomponerse, ha solicitado ayuda psicológica para afrontar lo vivido.
Ahora denuncia la falta de asistencia por parte de las instituciones y ha impulsado junto a otros viajeros la creación de un grupo de afectados para luchar unidos contra lo que considera un abandono: "Tengo que felicitar a todos los cuerpos que había allí Guardia Civil, Protección Civil, Cruz Roja, Sanitarios, cómo pudieron organizar a 500 personas, atenderlos de la manera que nos atendieron y distribuirnos. Lo que sí es verdad es que desde entonces, pues nadie, nadie se ha puesto en contacto con nosotros o con muchos de nosotros para explicarnos que tenemos que hacer, donde tenemos que ir, como tenemos que tratarnos."
Una noche de confusión, dónde nadie tenía muy claro que estaba pasando: "Nosotros en cuanto pudimos salir del tren, pues la mayoría de la gente que no estaba grave se puso a ayudar a los demás y yo desde el primer momento pues veía donde estaba el Iryo, veía luces de rotativos, policía, bomberos que pensé que estaban esperando para acercarse a nuestro Alvia. Nos dedicamos a las tareas de rescate de todo, todo lo que pudimos. Hicimos todo lo que pudimos y las luces seguían allí y no venía nadie. Yo pensaba en un principio que era por la dificultad del terreno que no se veía de noche."
