En 1980 comenzó su carrera como cantaora en solitario junto a Juan y Pepe Habichuela. En el 90 se reivindicó con discos inolvidables hasta que se coronó con el es considerado como uno de los mejores diez álbumes de la historia del flamenco. Este disco histórico, 'Antología de la mujer', cumple 30 años.
"Es un reconocimiento, un recuerdo a todas las mujeres cantaoras que han aportado muchísimo al flamenco", señala la artista Carmen Linares en Por fin. "Ahora tengo más experiencia. El trabajo de Antología lo afronto de otra manera porque me han pasado muchas cosas", asegura sobre el proyecto que en su día fue un gesto de memoria y justicia dentro del género.
En los conciertos con los que conmemora el aniversario del disco promete además una nueva mirada sobre aquellas piezas: "Va a haber una diferencia, y eso es muy sano", reconoce.
Apoyo incondicional
También ha habido espacio para hablar de su padre, apoyo fundamental en toda su carrera: "Sin el apoyo de mi padre probablemente no estaría aquí", confiesa. En una época en la que no era habitual que una mujer se dedicara profesionalmente al cante, su padre fue un respaldo decisivo. "Mi padre estaba encantado, para él era un orgullo que yo fuera artista. Me decía: 'Hija, si Dios te ha dado ese don es para que lo utilices'".
Para mi padre era un orgullo que yo fuera artista
Con apenas 15 años se trasladó a Madrid, donde empezó a rodearse de figuras destacadas del flamenco. "He tenido la suerte de que siempre me han tomado muy en serio. Siempre había mucho cariño por la gente joven", recuerda.
Lejos de generar polémica en su momento, Linares señala que 'Antología de la mujer' fue recibida como una propuesta novedosa dentro del flamenco. "Era la primera vez que se hacía una antología dedicada a recordar los cantes que habían creado las mujeres. Era dedicado a la mujer y lo hacía una mujer".

