Carlos Alsina ha conversado con la vicepresidenta de la Comisión Europea para una Transición Limpia, Justa y Competitiva, Teresa Ribera, un día después de que la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, realizara unas declaraciones en las que cuestionaba el funcionamiento del orden internacional y defendía el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Ribera ha explicado que Von der Leyen hizo "una reflexión en voz alta con la que se puede estar de acuerdo o discrepar", y ha añadido que ella misma mantiene una posición contraria. A su juicio, "el respeto a la legalidad internacional es una premisa fundamental".
El respeto a la legalidad internacional es una premisa fundamental
La vicepresidenta comunitaria ha señalado que "no me pareció acertada la forma en la que se expresó" la presidenta de la Comisión. En su opinión, se trataba de una reflexión que debería conducir a trabajar en otros aspectos de la política exterior, pero no a poner en duda el marco jurídico internacional. "La forma en la que introdujo el conflicto no puede quedar en el aire como un espacio de duda respecto a si debemos actualizarlo o lo dejamos en el cajón y nos olvidamos", ha advertido. Para Ribera, optar por lo segundo sería un error.
En este sentido, ha subrayado que Europa tiene una responsabilidad especial en la defensa del orden internacional. "A los abusones se les hace frente buscando una coalición", ha afirmado, defendiendo que la comunidad internacional debe reaccionar de forma coordinada ante las vulneraciones del derecho internacional. "Si hay otro gran abusón, la pregunta es: ¿por qué unos sí y otros no?", ha añadido.
Ribera también ha defendido que Europa cierre filas con el secretario general de la ONU y lleve el debate al lugar que corresponde: determinar si la guerra es legal o no y trabajar para avanzar hacia una desescalada. "Lo que no se puede es consentir y mirar para otro lado", ha señalado.
Lo que no se puede es consentir y mirar para otro lado
Un impacto económico a largo plazo
Durante la entrevista, la vicepresidenta de la Comisión ha explicado además el impacto económico que puede tener este conflicto. A su juicio, las consecuencias se sentirán especialmente en los países europeos, más que en Estados Unidos, y ha criticado que el país norteamericano no haya tenido en cuenta esos efectos a la hora de realizar el ataque.
"Yo creo que hay que trabajar para que no sea inevitable", ha señalado sobre el impacto económico. Según ha explicado, en función de cuánto se prolongue el conflicto, sus efectos pueden ser mayores o menores, aunque ha insistido en que "neutro no es". Entre los riesgos, ha destacado la inestabilidad que puede provocar el cierre del Estrecho de Ormuz, así como los efectos inmediatos de la destrucción de infraestructuras y su impacto prolongado en el tiempo.
También ha advertido del posible efecto en cadena que puede producirse con la subida del diésel y otros costes energéticos. Por ello, ha concluido señalando que los gobiernos deberán reflexionar sobre cómo proteger a los ciudadanos ante las consecuencias económicas derivadas de este conflicto.
