Hay relaciones que no hacen ruido, pero desgastan igual. No explotan, no se rompen de golpe, no siempre tienen un nombre claro… pero desgastan. Están en lo cotidiano, en lo que damos por normal: ese correo fuera de hora, esa llamada que pesa, ese comentario que se repite.
Basta pensar en Miranda Priestly en El diablo se viste de Prada…. no hace falta un grito para generar presión, solo una mirada, una exigencia constante, un teléfono que nunca deja de sonar. En el trabajo, en casa o incluso al otro lado del rellano, convivimos con vínculos que, sin darnos cuenta, nos tensan, nos agotan y nos colocan en una alerta permanente. Como en Cinco lobitos , donde el amor familiar convive con la carga emocional y el cansancio silencioso, o como en Aquí no hay quien viva… donde el humor esconde esa convivencia forzada con vecinos que, en la vida real, no siempre tienen gracia.
Lo que durante años se ha visto como “parte de la vida” empieza a tener otra lectura: la ciencia confirma que este tipo de relaciones también pasan factura al cuerpo. No es solo una cuestión de paciencia o carácter; es biología. El estrés que generan estos vínculos —ya sea un jefe exigente, una familia que pesa o un entorno que no suma— puede acelerar el envejecimiento y afectar a la salud. Porque no todo depende de lo que comemos o de cuánto dormimos: también importa, y mucho, con quién compartimos el día a día.
Esto es lo que demuestra el estudio “Los vínculos sociales negativos como factores emergentes de riesgo para el envejecimiento acelerado, la inflamación y la multimorbilidad”…
Sobre él hablamos con Consuelo Borrás: catedrática de Fisiología e investigadora del envejecimiento en la Universidad de Valencia.
Consuelo lo tiene claro: "En este estudio es casi de la primera vez donde se demuestra que efectivamente las relaciones tóxicas van a marcar nuestro DNA, es decir, que van a modificar nuestro genoma y que por tanto van a afectar realmente a nuestro organismo de forma directa o de forma indirecta a través del estrés que generan."
Unas relaciones que nos afectan: "Pues realmente lo que nos provoca y que se comentaba en algunos de los testimonios es que nos provoca un estrés, un estrés emocional que al final, si es crónico y mantenido durante el tiempo, va a producir ciertos procesos relacionados con la inflamación, como demuestran en este estudio, que aumenta la proteína reactiva, que es uno de los marcadores que solemos siempre medir para ver si hay inflamación y por ejemplo, se ha demostrado que la relación con personas tóxicas aumenta este marcador, entonces aumenta la inflamación y eso además luego se traduce en esos cambios de metilación en el genoma que. Al final van a dar lugar a una aceleración de la velocidad de envejecimiento."
