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VÍDEO | OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "Si De Guindos va al BCE habrá movimiento en el Gobierno, y muchos en el PP lo aplaudirán"

No hay ceremonia convocada. Es una pena. No van a salir dos presentadores en la alfombra roja de la Moncloa con el sobre de los nominados

Carlos Alsina | @carlos__alsina |  Madrid |  Actualizado el 16/07/2018 a las 15:45 horas

Bueno, en singular. El nominado. Que sólo es uno.

Candidato al premio que se concede a finales de mes en Bruselas. Un puestazo, oiga. Con contrato estable, un buen salario, capacidad para influir, mucha gente haciéndote la pelota y menos escaparate que cuando eres ministro.

Al puestazo de vicepresidente del Banco Central Europeo —viceMario, este caramelo que queda vacante porque el portugués deja el cargo— le tiene echado el ojo el gobierno de España (el ministro De Guindos) desde hace por lo menos un año. Ya en marzo de 2017 tenía calculado que ahora quedaría libre este sillón y ya entonces dio por hecho que nuestros socios europeos nos lo entregarían en reconocimiento a lo bien que hicimos los deberes económicos que nos pusieron. La austeridad, las reformas y todo aquello.

Esta mañana el gobierno abrirá el sobre y resolverá, por fin, la duda. Que sólo es una: si Rajoy da la carta de libertad al único ministro de Economía que ha tenido o por segunda vez se ven frustrados los planes del ministro de ocupar un cargo europeo y dejar atrás su vinculación directa con Moncloa. Ya intentó la presidencia del Eurogrupo y salió escaldado porque fracasó la operación. Ya dijo al final de su primera legislatura que dejaría el cargo y después reculó para quedarse otros dos años.

El suspense, por poco tiempo ya, se mantiene. ¿Sale o no sale De Guindos? Y si sale, ¿quién entra? ¿Toca o no toca remodelación extensa del gobierno?

El revulsivo para retomar la iniciativa, hacer frente a las encuestas y ampliar el temario del debate público en España. Visto lo visto: que Cataluña como tema a quien le está dando votos es al joven Rivera.

La respuesta, a lo largo de la mañana.

De Guindos prolongó ayer la incógnita de si será él el elegido —¿seré yo, señor, seré yo?— pero dio por hecho que el sillón es nuestro. Bueno, nuestro, entiéndame, de España. Usted y yo vamos a seguir sentándonos en la misma silla.

Claro, dar por hecho que va a haber un viceMario español es arriesgarse a quedar como un iluso si luego hacen vicepresidente al irlandés, por ejemplo. Por eso cabe pensar que Rajoy tiene el tema lo bastante amarrado —atado y bien atado con la señora Merkel y el amigo Macrón— como para que ayer mismo insistiera De Guindos en que volvemos al puente de mando de la política monetaria europea, señora, esta gente tan importante que decide si suben o bajan los tipos en la zona euro y si se compra deuda pública de los estados que atraviesen problemas.

Si empieza el baile de ministros, téngalo usted presente no vaya a ser que destituya Rajoy a alguno que ni siquiera le suena. El CIS dice que el 70 % de los españoles no tiene la menor idea de quién es Alvaro Nadal, ministro de Energía y Turismo. Los españoles no le conocen pero las compañías eléctricas sí, vaya una cosa por la otra. Al ministro Dastis no le pone cara, ni cuerpo, el 64 % de los ciudadanos. No saben quién es. Como para intentar saber lo que opina sobre los conflictos mundiales (es el ministro de Exteriores). El portavoz del gobierno no le suena de nada a la mitad de la población. Y eso que es ministro del Fútbol, que otra cosa no, pero en España el jurgol tiene mucho tirón. Hay gente que cree que el ministro del fútbol es Villar, pero eso es por el tiempo que lleva ahí. Aún no había teléfonos móviles cuando empezó su reinado.

A la ministra García Tejerina sólo la identifican cuatro de cada diez españoles. Los otros seis ni pescan, ni cultivan, ni se alimentan, porque esta señora es la que lleva todo eso en el gobierno. Seguramente es la ministra que menos charcos ha pisado. Y en Bruselas le ha tocado dar alguna batalla importante con buen resultado. En las quinielas de posibles cambios de carteras sale en todas Tejerina y con promoción interna. Pero ya saben cómo es el presidente con esto de los cambios. Basta que todo el mundo apueste por la promoción de Tejerina para que haga vicepresidente a Zoido. A él, por ejemplo, se le conoce mucho más. Sin que eso signifique que sea bueno. Ni para él ni para el gobierno.

Si hoy se anuncia la salida de De Guindos, que está por ver, es que vamos a tener movimiento. Y será aplaudido, por cierto, por dirigentes del PP con responsabilidades en otros ámbitos que andan comentando en privado que aquí siempre salen los mismos a que les partan la cara en los medios. Mientras que hay otros que se refugian en el despacho de su ministerio y no hay manera de verles dando una entrevista de vez en cuando. Escuchado hace pocos días a un dirigente de los de largo recorrido: "¿Dónde están los ministros que no salen a explicar lo que hacen? ¿Qué clase de gobierno es éste en el que el presidente se deja entrevistar más a menudo que algunos de sus subordinados?"

Algún día les contaré las excusas que ponen algunos ministros, y ministra, para no dejarse entrevistar. Que si la agenda, que si el día a día que les absorbe, que si ya dieron una entrevista la semana que les nombraron y con una cada tres años tienen cubierto el cupo. Si le echaran la misma imaginación a las excusas que a resolver los asuntos pendientes de sus negociado España sería una nación pionera y Rajoy lo pasaría francamente mal si tuviera que relevar a alguno de ellos. Aún peor de lo que, según la versión oficial del marianismo, lo pasa.

Terminaron las vacaciones de Navidad y el Congreso vuelve ya a la actividad plena. Qué agotadora vida llevan algunos parlamentarios.

Hoy, sesión de control con Rivera preguntando por Cataluña, Margarita Robles por la brecha salarial e Iglesias por la Gürtel valenciana. Cada uno, con su tema. Con aquel que entiende que le da más rédito entre la sociedad que vota.

Hay una iniciativa del PP en el Congreso para cerrar la posibilidad de que a Puigdemont se le conceda un indulto. Dices: ¿Cómo? ¿Alguien estaba pensando en indultar a Puigdemont? Vale, Iceta. Pero lo dijo como reclamo de campaña electoral, para atraerse a los votantes moderados de Convergencia que ya se ha visto cuántos eran. Y en vista del éxito, no veo yo a Iceta pidiendo indultar a nadie ya el resto de su vida.

Ganas de indulto para el fantasma no tiene hoy ni Junqueras. Pero por si acaso en el futuro las cosas cambiaran, o por si Puigdemont —en su delirio— se hubiera convencido a sí mismo (espejito, espejito) de que ésa es una posibilidad (la impunidad) el PP quiere reformar la ley para que no pueda indultarse ni la rebelión ni la sedición, los dos delitos por los que previsiblemente será procesado (uno, otro o los dos) el ex presidente catalán y sus compañeros de aventura.

Los de Esquerra y el PuigDeCat siguen a lo suyo, con esto del simulacro de investidura que deje contento al prófugo. Y los letrados del Parlament han dejado para hoy su informe sobre si está corriendo o no ya el plazo para la repetición de elecciones. Que va a ser que no, en opinión de los letrados. Que mientras Nuevo Tono Torrent no declare fallido al candidato —no parece que vaya a tener narices para hacerlo— es como si no hubiera pasado nada. A sentarse y esperar. Que siga Tardá predicando la urgencia en el desierto.

Urgente al PuigDeCat sólo le parece cobrar ya el dinero de las subvenciones por los diputados que ha sacado. Para eso sí tiene prisa. Le ha dicho a la mesa de la cámara que calcule ya cuánto les toca para ir a cobrarlo. Pájaro en mano. Y también le han preguntado a la vicepresidenta Soraya (como dice Torrent) si acaso el CNI no estará espiando al de Flandes y sus coros y danzas. Porque vieron una furgoneta delante del hotel donde celebraron la reunión del grupo parlamentario el otro día y había dos tipos haciendo fotos de todo el que entraba. La pregunta de la diputada Nogueras —¿el CNI espía a diputados en otro país?—, no se lo van a creer, pero no ha tenido respuesta.