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OPINIÓN

VÍDEO del monólogo de Carlos Alsina en Más de uno 09/01/2019

La pregunta de la mañana: ¿descarrila entonces la investidura de Moreno Bonilla?

Carlos Alsina | @carlos__alsina |  Madrid |  09/01/2019

¿Se le escapan al PP los ocho votos que necesita de Vox para consumar el nuevo gobierno de Andalucía?

No se precipiten que Vox todavía no ha anunciado ni una cosa ni su contraria.

Sí, es verdad que Abascal ha llenado seis folios con un breviario de su programa de gobierno para Andalucía. Ya sabe usted que si algún día Vox consigue mayoría absoluta, derogará la ley de violencia de género, la de derechos de homosexuales y lesbianas, la de memoria histórica, facilitará a la policía los nombres de los 52.000 inmigrantes sin papeles que, según Smith, la administración autonómica tiene localizados, protegerá la artesanía rural y devolverá las competencias de educación y sanidad al gobierno central. Bueno, si puede, devolverá la autonomía entera porque ellos autonomías no quieren.

Eso, si algún día Vox tiene detrás a la mayoría absoluta de los andaluces. Lo que ocurre es que, a día de hoy, no los tiene. Hoy son cuatrocientos mil de cuatro millones los que comparen el desideratum de diecinueve puntos de Abascal, Smith y Serrano. En esto también se parecen a Torra: a su interlocutor le entregan un montón de puntos que saben que éste no va a hacer suyos y luego se encargan de pregonarlo. ¿Se acuerdan de lo de Torra con Sánchez en Barcelona?Toma, Pedro, mis propuestas para el diálogo. Autodeterminación, libertad de los presos, voladura controlada de la fiscalía. ¿De verdad cree que Sánchez le va a comprar eso como acuerdo político? No. Pero él lo aire luego y queda como un campeón ante su parroquia. Que nadie diga que él no es fiel a sus compromisos.

Ayer, en esta historia del maridaje entre el PP y Ciudadanos con Vox como socio necesario pasaron dos cosas interesantes. Una fue ésta de la ristra de apetencias vóxicas. La otra fue el paso atrás de Smith. Hasta ayer Vox ponía como condición impepinable que el PP borrara de su pacto con Ciudadanos el desarrollo de la ley contra la violencia de género ya no la pone.

Ya no hace falta que el PP cambie nada de su acuerdo con Ciudadanos para tener el apoyo de Vox. Reculando que es gerundio. De las exigencias han pasado a las propuestas.

Vox no está negociando un gobierno para Andalucía. Mucho menos un programa de gobierno. Vox está negociando protagonismo. Presencia. Un trozo del escenario.

Vox se presentó a las andaluzas sin más expectativa que sacar, todo lo más, un escaño por Almería. Obtuvo doce en un Parlamento en el que a PP y Ciudadanos les faltan ocho para la mayoría absoluta.

• Vox obtuvo un formidable altavoz y un inmenso foco. Y lo está usando para lo que le conviene a un partido como éste y con las aspiraciones que tiene éste. No aspira a gobernar Andalucía. Ni a que se ponga como fiesta autonómica la toma de Granada. Ni a proteger la Semana Santa. Aspira a dar la campanada en mayo rompiendo todos los pronósticos y obteniendo concejales, diputados autonómicos y eurodiputados suficientes para ser la Liga Norte española, el Frente Nacional, un partido no residual, ni testimonial, sino de peso. Como le pasó a Podemos a costa del PSOE y recibiendo en aluvión las subvenciones de dinero público que perciben los partidos políticos: a mejor resultado, más presupuesto para organización y propaganda.

• Vox no ha contemplado nunca la posibilidad de que Casado y Rivera le compraran la mercancía averiada de la derogación de leyes que se aprobaron por consenso. Lo que sí ha contemplado, y sigue contemplando, es el cálculo. De sus opciones para convertir 2019, año electoral, en su año. Porque de lo que obtenga este año depende su margen de crecimiento en los cuatro próximos. De un partido que presume de ir a la contra del consenso socialdemócrata y de la dictadura de lo políticamente correcto (esto tan facilón de atribuirse a uno mismo coraje por defender posturas extremas y declararse perseguido por los medios que engañan a los ciudadanos sólo cabe esperar que aproveche esta oportunidad que le han traído las urnas para multiplicar el impacto de su estrategia, ¿cómo dicen ellos?, desinhibida y desacomplejada. La moderación para ellos es un complejo, nada nuevo en el libro de autoayuda para formaciones emergentes, la biblia de cabecera para dirigentes populistas: 'usted también puede ser Donald Trump'. Presuma de llamar al pan, pan y al vino, vino, de decir todo eso que los demás no se atreven a decir, de conectar con el pueblo verdadero y de no tenerle miedo a los medios.

• Sorpresa por las propuestas de Abascal no cabe, porque esto era su programa electoral.

• La sorpresa sólo cabe si alguien esperaba de un partido como Vox una negociación tradicional. Chico, tienes doce escaños de 109, intenta que los que tienen más que tú asuman alguna de tus propuestas pero no quieras que se traguen el sapo de traicionar ellos a sus votantes asumiendo la parte de tu programa que es incompatible con el suyo.

¿Fanfarronada de Vox o voladura del nuevo gobierno? Veremos.

Lo que sí era previsible es que Sánchez haría con el posible gobierno del PP y Cs en Andalucía lo mismo que PP y Cs hicieron con el suyo: dar por hecho que hay pactos secretos, cláusulas ocultas, hipotecas firmadas de espaldas a los votantes. ¿Se acuerda usted, no? ¿Qué le dice Casado y Rivera a Sánchez? Usted ha pactado en secreto con los independentistas y ahora tendrá que pagarles las letras. ¿Qué le dice Sánchez a Casado y Rivera? Pues lo mismo pero cambiando a Puigdemont por Abascal.

Además de hacerse esta pregunta el presidente podría hacerse también esta otra: ¿y él, qué está negociando con el PDeCAT y Esquerra en el Congreso para la aprobación de sus Presupuestos de 2019? Esa negociación, ¿ha empezado ya? ¿Hay propuestas de una y otra parte? Los 21 puntos que le entregó Torra, "monólogo" lo llamó el presidente, ¿los tiró acaso a la papelera?