OPINIÓN

Monólogo de Alsina: "El apocalipsis que no llega"

Carlos Alsina reflexiona en su monólogo sobre el tono de la campaña electoral en Andalucía, donde la izquierda advierte de los peligros que supondría tener a Vox en el gobierno, a pesar de que las encuestas y los votantes parecen no compartir dicho diagnóstico, pues en todas aparece como vencedor el bloque de derechas.

Carlos Alsina

Madrid | 13.06.2022 08:46 (Publicado 13.06.2022 08:40)

España, en estado de sofoco. Sí que hace calor, sí. Si a las ocho de la mañana estamos entre 17 y 26 grados, dependiendo de dónde viva cada uno, imagínese cómo estaremos a la hora de comer. Y si estamos así a mediados de junio, cómo será el mes de agosto. Pues igual más suave. La ola de calor es una ola, no nos vamos a estar asfixiando ya hasta septiembre. Espero.

A quien beneficia electoralmente una ola de calor

Al paso que vamos, la pregunta político-sociológica de la semana será a quien beneficia electoralmente una ola de calor. Si el domingo seguimos como hoy, ¿hay más abstencion o menos? ¿Más o menos que cuando llueve, más o menos que cuando hace frío, más o menos que cuando nieva? Los votantes más sensibles a la ola de calor, ¿son los que tienen aire acondicionado en casa, y de ahí no salen, o sea, se abstienen? ¿O los que no lo tienen y se van todo el día a refrescarse a la piscina o a la playa, es decir, se abstienen?

Si la izquierda está desmovilizada será porque no comparte el diagnóstico de sus líderes

Se ha instalado en los análisis políticos de estos días la afirmación recurrente de que es la izquierda la que está desmovilizada. Ayer titulaba El País: ‘Cuenta atrás contra la abstención’, como si la abstención fuera lo peor que le puede pasar el domingo a Andalucía. A ver, si la izquierda está desmovilizada será porque no comparte el diagnóstico de sus líderes.

Este diagnóstico que dice que la alianza del PP con Ciudadanos y Vox ha hundido la región en la involución, la precariedad, la pérdida de derechos y la desaparición de los servicios publicos. Este diagnóstico que dice que aún será peor si gana Moreno porque meterá en su gobierno a Vox y entonces Andalucía estará perdida para siempre.

No debe de parecerle al votante de izquierdas que el primer gobierno andaluz de derechas haya traído consigo el apocalipsis que Sánchez e Iglesias profetizaron en 2018

Si el votante de izquierda compatiera todo eso, el domingo estaba a las nueve menos cuarto en el colegio electoral. Primerito para votar. Pero no debe de parecerle que el primer gobierno andaluz de derechas -o de centroderecha, no se me enfade Juan Marín- haya traído consigo el apocalipsis que Sánchez e Iglesias profetizaron en 2018.

El clásico argumentario de la izquierda

Lo de Vox tampoco parece que le esté funcionando al PSOE esta vez (como no funcionó en Madrid y como no funcionó en Castilla y León) de ahí que hayan tirado de los clásicos de siempre. Y el clásico de siempre en una comunidad gobernada por el PP es que la izquierda proclame que está en riesgo la sanidad pública.

En gestión de la sanidad, el PP le saca quince puntos de ventaja al PSOE en la opinión de los andaluces

Privatizarlo todo. La vicepresidenta Díaz en su versión mitinera e hiperbólica. Teniendo en cuenta que el PP ha gobernado su tierra, Galicia, treinta y tres de los últimos cuarenta años, que en Castilla y León lleva treinta y cinco o que en Madrid lleva veintisiete, lo raro es que aún quede algún hospital público en pie en estas regiones. Donde incluso sigue habiendo centros de salud.

La encuesta que ayer difundió el grupo Joly refleja que en gestión de la sanidad, el PP le saca quince puntos de ventaja al PSOE en la opinión de los andaluces. No parece que tampoco en esto comparta el diagnóstico de los dirigentes de la izquierda. Pero el presidente Sánchez, que ha comprendido ahora, última semana de campaña, el tremendo riesgo que para la existencia de la sanidad pública supone que gobierne cualquiera que no sea él, anuncia que mañana se ocupará de este asunto urgente en el Consejo de Ministros.

Consejo de Ministros o mítin de Pedro Sánchez

Vamos a aprobar una ley, dice. Hombre, presidente, usted podrá aprobar una propuesta. Las leyes, que se sepa, son cosa del Parlamento. Al que se ha esforzado usted en relegar al papel de coros y danzas del Gobierno, eso sí es verdad. Una ley para reducir el margen que hoy tienen los gobiernos autonómicos para gestionar la sanidad: será interesante ver qué dice el texto y cuántos recursos le llueven al Tribunal Supremo por conflicto de competencias.

El presidente no hace campaña por Juan Espadas. Hace campaña por Pedro Sánchez

Que un presidente anuncie un proyecto en un mítin y explicando que se hace para ir a la contra del partido de enfrente invita a pensar que, en efecto, lo de mañana en la Moncloa no será un Consejo de Ministros sino otro mítin.

Cualquiera diría que quien se presenta a las elecciones del domingo es Sánchez. Y no es así. Lo que pasa es que el presidente no hace campaña por Juan Espadas. Hace campaña por Pedro Sánchez.

Albares volvió satisfecho de Bruselas

El viernes se volvió para Madrid muy satisfecho consigo mismo el ministro Albares. Porque la Comisión Europea había llamado al orden a Argelia y porque el gobierno de este país había echado marcha atrás. O así quiso interpretarlo nuestro Gobierno.

El presidente argelino lo que dijo es que el suministro de gas no se va a cortar, menos mal, y que el bloqueo de las domiciliaciones de los pagos a empresas españolas no lo ha ordenado él. Que no significa que no vayan a seguir estando bloqueadas.

El argumentario de La Moncloa en la crisis con Argelia

Desde el viernes el argmentario de La Moncloa se reduce a estos dos puntos:

  • Uno, la culpa es de Putin.
  • Dos, hay que ver el PP, hay que ver.

O sea, los dos clásicos de la táctica gubernamental. Putin, porque el ruso es aliado de Argelia y está maniobrando para crearle problemas a la Unión Europea. Y Feijóo por haber pedido que comparezca Sánchez en el Congreso a explicar lo que está pasando, iniciativa que el Gobierno considera alta traición.

Grandes esfuerzos está haciendo el Gobierno porque prospere en los medios esta idea de que es Putin quien está meciendo la cuna argelina

Hay que ver el PP, hay que ver, siempre alineado con los enemigos de España. Grandes esfuerzos está haciendo el Gobierno porque prospere en los medios esta idea de que es Putin quien está meciendo la cuna argelina.

La tesis es muy beneficiosa para el gobierno español en la medida en que le descarga de responsabilidad y deja en segundo plano la crisis del Sáhara Occidental, como si el giro inexplicado de Sánchez arrojándose en brazos de Mohamed fuera un asunto secundario, casi anecdótico, que no cabe señalar como detonante de nada.

Escuchar al ministro Albares decir que el Gobierno no ha tomado ninguna decisión que afecte a Argelia es una broma de mal gusto

Hombre, hace un año resulta que el mejor amigo de Argelia éramos nosotros, o sea, el Gobierno. Que por eso autorizó el aterrizaje en España, y de incógnito, de un avión del Estado argelino que llevaba dentro al líder del Frente Polisario. Escuchar ahora al ministro Albares decir que el Gobierno no ha tomado ninguna decisión que afecte a Argelia, como si el Sáhara Occidental estuviera al margen de los intereses argelinos, es una broma de mal gusto sabiendo lo que pasó con ese avión hace un año.

La Unión Europea ha salido al paso y ha enfriado el afán de desquite del gobierno argelino, la patada a Sánchez en el trasero de las empresas españolas. Pero la historia aún no ha terminado. Argelia hace cuentas. Pero ni olvida ni perdona. El ninguneo.