Déjenme que les cuente una historia, que es muy corta, ya verán. Como la mañana es aragonesa, es la historia de un dragón. Sin San Jorge, porque Jorge no parece que haya salvado a ninguna princesa ayer, más bien le toreó el dragón y se rio de su lanza.
El dragón, al principio, era pequeñito. Aún no echaba fuego por la boca, lo más que le salía era un poco de humo. Rugía, pero nadie le echaba mucha cuenta. Como si fuera un fenómeno exótico que se quedaría siempre así, canijo. Luego ya empezó a engordar. Y la gente empezó a decir: ay, el dragón. Madre mía, qué deprisa está creciendo el dragón.
El príncipe del reino que había a su izquierda le reprochaba al príncipe de la derecha que lo alimentara. "¡¿No ves que le estás dando de comer?!", le reprochaba. Pero el príncipe del reino de la derecha le recriminaba lo mismo al príncipe de la izquierda: "¡Eres tú quien lo alimenta, no finjas, tú lo estás engordando!"
Durante años los dos príncipes se acusaron mutuamente de alimentar al dragón: "Tú lo alimentas", "no, lo alimentas tú"; "que no, que eres tú, lo alimentas normalizándolo"; "no disimules, lo estás alimentando tú con tu política de confrontación"; "¡el compadreo lo engorda!"; "¡para nada, es el cordón sanitario quien lo ceba!"
Y así fueron pasando los meses, y los años, mientras el dragón, que había aprendido a alimentarse solo y no necesitaba ayuda de nadie, iba creciendo, y engordando, y creciendo, y engordando, y vomitando fuego por la boca, cada vez llamaradas más largas y más constantes. "Eres tú quien lo alimenta", "no, yo no, eres tú".
Hasta que un día los dos príncipes se miraron al espejo y uno notó, ahí va, que le faltaba un brazo; el otro, que le faltaba media pierna; uno había perdido las orejas y al otro le faltaba un ojo y parte del otro. El uno cada vez veía menos y el otro era incapaz de escuchar ya nada.
Pero fue al verse hechos unos zorros y con el bofe colgando cuando entendieron que el dragón se alimentaba de ellos. Para entonces ya era tan gordo y llevaba tanto fuego dentro que ni Jorge era capaz de arrinconarlo ni quedaba motivo alguno para la Alegría. Ambos príncipes eran más fuertes, y contaban con más seguidores, que el dragón. Pero entre el pueblo se extendió la impresión de que el dragón se los había merendado a los dos. Hoy están de enhorabuena quienes van con el dragón.
La extrema derecha ha multiplicado por dos su representación en el nuevo Parlamento de Aragón. Antes multiplicó por dos su representación en el Parlamento de Extremadura. Después aspira a multiplicar por dos su representación en Castilla y León.
Lamentarse de que se convoquen elecciones porque el resultado de las mismas no es el que desearían ni siquiera los convocantes es hacerse trampas en el solitario. Las elecciones reflejan por dónde van las posiciones políticas de los ciudadanos (los gobernados) en el momento en que se abren las urnas.
La extrema derecha española está en racha. Vive días dulces. Cada vez que hay examen, lo gana. Sigue engordando. Ha carbonizado ya las opciones de gobernar de la izquierda en Aragón y en Extremadura. Ha calcinado las opciones de la derecha tradicional de gobernar en solitario y sin pasar por el aro. Por el aro del dragón.
Los dos partidos que más españoles representan son el PP y el PSOE. Los dos han perdido pie en Aragón. Uno más que otro. Los dos tienen un problema con Vox. Uno más que otro.
En Aragón la extrema derecha ha ganado siete escaños. Los mismos siete que han perdido los dos partidos mayoritarios, PP y PSOE. Sí, ya sé que las matemáticas no son tan simples cuando de unas elecciones se trata: habrá votantes que hayan ido del PP a Vox, otros del PSOE al PP, del PSOE a la Chunta, de la Chunta a Vox, yo qué sé. Pero siete ha subido Vox, siete han bajado PP y PSOE juntos. Dos el PP, cinco el PSOE. Ambos han perdido pie y ambos tienen un problema. Pero uno más que otro.
Ambos han perdido pie y ambos tienen un problema. Pero uno más que otro
Arde el mundo feliz de Azcón
Azcón vio arder su mundo feliz, aquel en el que llamaba a los aragoneses a castigar a Vox por desestabilizar la legislatura, él subía uno o dos escaños, el Partido Aragonés mantenía el suyo, Aragón Existe mejoraba su cosecha y sumando, sumando, se podía permitir gobernar sin la tutela de la extrema derecha.
Ha perdido dos escaños, el PAR ha desaparecido de las Cortes y Aragón Existe mengua. Mundo feliz abrasado. La euforia desatada en su declaración triunfal de anoche no diluye los hechos: hoy tiene menos respaldo que en 2023 y no tiene más socio posible que Vox. O que el PSOE. Con todo, Azcón es el único investido posible. O es él, o hay elecciones de nuevo.
Pilar Alegría: Una candidata destinada a hundirse
Pilar Alegría resultó ser lo que parecía que era: una candidata destinada a hundirse ante la pujanza de la derecha. Si pierdes cinco escaños de veintitrés, malo; si tu adversario te saca diez puntos de ventaja, peor; si por detrás tú solo le sacas seis y medio a tu perseguidor, aún peor; si tus opciones de gobernar son cero porque tu bloque, el de la izquierda, está hoy en franca minoría, y menguando, respecto del bloque de la derecha, ya peor no puede ser. O sí.
Si has ejercido cuatro años como ministra del Gobierno de España, dos de ellos como cara visible o portavoz, eres fiel seguidora del presidente del Gobierno y has celebrado cada decisión, cada estrategia, cada cambio de decisión, cada cambio de estrategia, entonces el soberano voto de castigo que has encajado es imposible que no sea contemplado como un voto de castigo a quien te ha escogido.
El soberano voto de castigo que has encajado es imposible que no sea contemplado como un voto de castigo a quien te ha escogido
El PSOE y el PP suman juntos 44 diputados de los 67 que tiene el Parlamento aragonés. Ambos dicen querer frenar a Vox. Ambos están acreditando una notable incapacidad para hacerlo. No tanto porque no quieran como porque no saben cómo lograrlo.
Resignado Feijóo a encamarse con Abascal, resignado Sánchez a perder una meta volante tras otra en la falsa esperanza de que, cuando lleguen las generales, emergerá él de nuevo como salvador de las izquierdas que en autonómicas no se están comiendo una rosca.
La única vía que jamás contemplarán Sánchez y Feijóo para combatir a Vox es dejar de combatirse ellos en todo y por todo. El PP no se acercará al PSOE porque piensa que los votantes de derechas castigarían su tibieza y darían aún más votos a Vox. Y porque el único motor, hoy del PP es enterrar el sanchismo.
El PSOE no se acercará al PP porque piensa que acordar con la derecha es aún peor que ver cómo crece la ultraderecha. Y porque Sánchez aún confía, o quiere confiar, o dice confiar, aunque no haga, en que las generales de 2027 serán otra cosa. De aquí a 2027, con esta tendencia, es posible que Vox ya empate con el PP mientras el PSOE, desangrado, empata con Sumar más Esquerra más Bildu. Otro partido minoritario de la España plurinacional y la izquierda fragmentada.
Los dos grandes partidos tienen un problema, pero uno más que otro
Los dos grandes partidos tienen un problema. Pero uno más que otro. Uno estará en manos de Vox, el otro ya no podrá estar ni siquiera en manos de independentistas de izquierdas y de derechas porque no le dará la suma. La izquierda se va despidiendo del Gobierno sin encontrar la tecla que le permita revertir su deriva. En 2027 ya no habrá un Puigdemont a quien arrimarse para camuflar la pérdida de fuelle, de músculo, de liderazgo y de votantes.

