Monólogo de Alsina

Alsina señala la hipocresía del PP en la denuncia por acoso sexual contra el alcalde de Móstoles: "De tal astilla, tal viga"

El director de Más de uno se ha detenido en las diferencias del comportamiento del PP entre su denuncia de los casos de acoso dentro del PSOE y la gestión de los suyos propios.

Carlos Alsina

Madrid |

Monólogo de Alsina, en Más de uno

Déjenme que les cuente una historia, que es muy corta, ya verán. El rabino Tarfón era tan rico como modesto. Nunca le gustó alardear. Hombre de leyes, estudioso de las escrituras, era admirado por su exquisita educación y lo certero de sus enseñanzas. Cuando un alumno exponía con brillantez una enseñanza le decía: "Has hablado tan bellamente como los adornos del candelabro del templo".

Cuando notaba que los alumnos se amodorraban escuchándole, cometía algún error de bulto a propósito para que ellos, despertando del letargo, le corrigieran de inmediato. Se dice que era tan buen hijo, que el día que su madre perdió un zapato, él, agachado, la acompañó todo el camino hasta casa poniendo la mano bajo su pie para que este no tocara el suelo. A saber cómo de lejos de casa estaban.

El rabino Tarfón, sabio y maestro, vivió hacia el año cien después de Cristo. A él atribuye la tradición judía este lamento por la falta de humildad que percibía en sus congéneres. "Me sorprendería hallar a alguien", dijo, "que aceptara ser advertido de su mal comportamiento incluso si la intención fuera hacerle mejor persona, porque hoy en día si le dices a alguien "quítate esa astilla que llevas en el ojo" te responderá "y tú quítate el madero que llevas en el tuyo".

Hay estudiosos judíos que sostienen que esta imagen -la astilla en el ojo propio, el madero en el ajeno- era común entre los rabinos de aquel periodo, mismo periodo en que se escribieron los evangelios. Y que Lucas, por ejemplo, no hizo otra que poner en boca de Jesús una enseñanza que no era nueva y que no era suya.

Lucas, capítulo 6: "Entonces Jesús, dirigiendo la mirada a sus discípulos, dijo: ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el mismo hoyo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano 'deja que te quite la paja que llevas en el ojo' si no te das cuenta de la viga que llevas en el tuyo? Saca primero la viga y verás claro. No hay árbol sano que dé fruto podrido ni árbol podrido que pueda dar fruto sano. A cada árbol se le conoce por su fruto".

El día que ElDiario.es publicó que dos mujeres que trabajaron con Paco Salazar habían contado por los canales internos del PSOE que este las había acosado el líder del Partido Popular no necesitó más para llamar guarro a Salazar. Guarro y delincuente.

El día que el diario El País publicó (o sea, ayer) que una mujer que trabajó con Manuel Bautista, alcalde de Móstoles, pidió a la dirección del PP madrileño, varias veces, que actuara ante el acoso que ella había sufrido sin que el partido hiciera otra cosa que intentar disuadirla de sacar el caso a la luz, el líder del Partido Popular sostuvo que su partido investigó la denuncia pero llegó a la conclusión de que era falsa. Perdón, carente de veracidad.

Según Feijóo, el PP de Madrid investigó. Es una palabra contundente: investigar. A la luz de lo que se ha publicado, la investigación consistió en reunirse primero Ayuso con el alcalde señalado, reunirse después sus subalternos Serrano y Ana Millán con la mujer que pedía amparo y decirle que ya se ocupaban ellos de parar el acoso pero que lo mejor para todos era que no lo denunciara.

Ahora que el máximo responsable del partido ha hecho suya la tesis de que sí se investigó el caso, es de suponer que él mismo se encargará de que se informe a la opinión pública con todo detalle de en qué consistió la investigación y por qué se llegó a la conclusión de que la denuncia era falsa. Perdón, carente de veracidad.

El PP de Madrid hizo ayer esto, en respuesta a lo publicado.

  • Uno, atribuir a la mujer que se declara víctima falsedad y ánimo de venganza. Según el alcalde de Móstoles, ella quería ser teniente de alcalde, él le dijo que no: desquite de la despechada, digamos.
  • Dos, filtrar los correos que la mujer envió a la dirección del partido (y su nombre, por error, dicen, ya es mala suerte) en el intento de justificar que ella describió una disputa laboral, no un acoso sexual. En ninguno, salvo en el último. Pues ya tenemos uno. Parecería que para el PP de Madrid si el acoso es solo laboral tampoco tiene mayor trascendencia.
  • Tres, sugerir que si la mujer no denunció el caso en un juzgado es porque el acoso nunca existió.
  • Y cuatro, alegar que como los hechos son de hace quince meses y salen justo el día que Paco Salazar declara en el Senado, no hay que darle al asunto ni trascendencia ni credibilidad. Según Feijoo, Ayuso ya ha dado explicaciones sobre este caso.

Ventilándose, ¿dónde? Las denuncias internas contra Salazar, desatendidas por la dirección del PSOE, se conocieron muchos meses después de los hechos denunciados. Y salieron justo el día que Salazar iba a ser promocionado como adjunto a la secretaría de organización de su partido. No eran de hoy las denuncias y su difusión buscaba una consecuencia política. Eso no evitó que el PP se lanzara contra el PSOE, con razón, por predicar su apoyo a las víctimas mientras ignoraba sus denuncias.

Las explicaciones que, según Feijóo, han dado Ayuso deben de ser estos siete segundos de ayer en el Parlamento autonómico. La explicación de Ayuso, que Feijóo hace suya, es que es un caso fabricado.

Salazar no es que estuviera yendo al Senado. Es que lo había llevado allí el PP, a la comisión Koldo, no porque tenga nada que aportar sobre las mascarillas, sino porque es amigo de Pilar Alegría y porque fue Pilar Alegría quien, el día que ElDiario.es publicó lo suyo se esforzó en poner en duda la consistencia de las denuncias de mujeres, un poco a la manera del PP ayer, mira.

El PSOE vivió una rebelión interna de mujeres (y algunos hombres) defraudados por el comportamiento de la dirección de su partido; por intentar quitar hierro a las denuncias internas; por arrastrar los pies; por anunciar investigaciones que no se habían producido; por no haber escuchado siquiera a las denunciantes.

Como hay elecciones el domingo en Aragón y la candidata es Alegría, el PP usó la baza que tenía y llevó a Salazar para preguntarle por la ex ministra y aquella amigable comida que compartieron, mucho después de que fuera depurado, y de la que dio cuenta Artículo14.

La jugada del PP esta semana era tan sutil como la del PSOE: los socialistas llevaron a Feijóo a la comisión de la riada sin fundamento alguno y solo para intentar desgastar al PP en campaña. Los populares llevaron a Salazar sin fundamento alguno y solo para intentar desgastar al PSOE en campaña. Claro que no es casualidad que el caso Móstoles se publicara precisamente ayer, pero eso no le quita un ápice ni de veracidad ni de gravedad. Salazar también se declara víctima de unas denuncias que carecen, según él, de base alguna.

Sostiene Salazar, uno de los señoros del presidente, ahora repudiado, que él nunca hizo nada de lo que algunas mujeres le atribuyen, solo faltaba. Y añade esto de que se fue por su propio pie sin que nadie, en el PSOE, se lo impusiera o, siquiera, se lo sugiriera. Lo que deja en mal lugar a su amiga (o ex amiga, no sé) Pilar Alegría, que como portavoz del Gobierno dio esta otra versión.

Tampoco sería la primera vez que la portavoz del Gobierno da una versión sesgada, o engañosa, de la realidad. En los años en que ejerció el cargo lo hizo unas cuantas. ¿Y de la comida aquella, qué? Pues nada, que fue un acto de humanismo de su amiga.

El domingo, los aragoneses votan. Y lo harán fijándose, valorando, interpretando lo que a cada uno le parezca, que para eso hay libertad de criterio. Pero voten lo que voten, y salga el Parlamento que salga, lo que no habrá cambiado es el rabino Tarfón o el evangelio de San Lucas. "Antes de fijarte en la paja que tu hermano lleva en el ojo, esfuérzate en ver la viga que llevas tú en el tuyo". En verla y en extirpártela.