JULIA EN LA ONDA

Jorge Drexler: "Crecí en una sociedad bajo una dictadura militar en la que no se bailaba"

El cantautor uruguayo conversa con Julia Otero en Onda Cero sobre su nuevo trabajo discográfico, Taracá, y comparte su reflexión sobre las "bisagras" de la vida tras la pérdida de su padre, su rechazo a las purezas artísticas y el desafío humano frente al algoritmo.

ondacero.es

Madrid |

Jorge Drexler, en Julia en la Onda

El cantautor uruguayo Jorge Drexler regresa a los escenarios para presentar Taracá, un álbum cuyo título evoca tanto el patrón rítmico del tambor chico del candome afro-uruguayo como el juego de palabras de "estar-acá". En una profunda charla en Julia en la onda, el compositor ha desgranado los misterios que esconde su último repertorio, marcado por el baile, el azar y la tecnología.

A raíz de una cita de Eduardo Galeano acerca del arte popular como la manifestación más pura, Drexler, amigo personal del escritor, ha querido matizar sus palabras. "Pureza y arte popular no riman para mí. Todos los géneros artísticos son hijos de mil madres y mil padres diferentes. Al ser una entidad biológica, que viene de gente biológica, está hecha con tres mil doscientos millones de años de historia".

La desmasculinización del baile frente al miedo de los dictadores

Uno de los aspectos más llamativos de esta nueva etapa es el despliegue corporal del artista, quien ha confesado haber superado barreras culturales arrastradas desde su juventud: "yo me he desmasculinizado en ese aspecto. Crecí en una sociedad bajo una dictadura militar en la que no se bailaba", ha explicado, detallando que su "liberación" comenzó con su disco Bailar en la cueva (2014) para lograr quitarse "los restos de la dictadura de las articulaciones".

Al ser preguntado por las razones históricas que han llevado a regímenes políticos y religiosos a prohibir el movimiento de caderas y cinturas, el músico ha apuntado directamente al control del cuerpo: "es lo mismo que asusta a muchas religiones del cuerpo femenino: el poder del eros es muy grande e intentamos ponerlo bajo control. El eros es muy difícil de controlar".

La métrica sin alma de la Inteligencia Artificial

Apasionado por la ciencia y las estructuras lógicas, Drexler también ha experimentado con las nuevas tecnologías de Inteligencia Artificial en la creación literaria, aunque con resultados insatisfactorios en el plano emocional. "A mí me da miedo la IA, pero no he conseguido generar poesía con eso", ha confesado.

Parafraseando al poeta Allen Ginsberg, quien definía la poesía como "palabra empoderada", el uruguayo sostiene que las herramientas actuales carecen de alma. "Tú le pides a un chat que te escriba una décima y formalmente está bien; tiene la métrica, las rimas y coherencia sintáctica. Se entiende todo, pero no tiene una sola palabra empoderada detrás de la otra. Son palabras elegidas por lo contrario al poder", ha sentenciado.

También ha matizado que, aunque en el futuro pueda aprender, de momento la IA es incapaz de replicar los "quiebros" y las "bellas incongruencias humanas".

Las bisagras de la vida y el juego del azar

La grabación de su álbum Taracá ha coincidido con un momento vital crucial para el músico tras el fallecimiento de su padre, Gunthen Drexler, en 2025: "Me he dado cuenta de que tenemos dos bisagras en la vida: el momento en que pasas de ser solo hijo a ser padre e hijo, y el momento en que dejas de ser hijo y quedas solo como padre", ha reflexionado. En ambas ocasiones, el impulso natural lo llevó de vuelta a Uruguay a grabar para "abrir la base de sustentación y afirmarse en el suelo".

El músico también ha querido compartir una curiosa coincidencia en torno al tema que cierra el disco, dedicado a la memoria de su progenitor. Drexler comenzó los primeros versos de la canción el 13 de marzo de 2017 y la terminó, tras ocho años encallada, en apenas diez minutos durante agosto de 2025. Al publicarse el álbum, descubrió que la fecha de lanzamiento asignada por la discográfica coincidía exactamente con el 13 de marzo: el día del cumpleaños de su padre.

"Empecé a escribir una canción el día de su cumpleaños sin ser consciente y ocho años después se la dedico. El azar a veces juega con cosas que luego cobran todo el sentido", ha concluido.

Foto: Onda Cero