La DO Costers del Segre se distribuye en siete zonas de la provincia de Lleida, desde las llanuras de Segrià y Urgell hasta viñedos de alta montaña en Pallars Jussà. Su recorrido combina castillos medievales, olivares, pueblos de piedra y bodegas que trabajan variedades como el macabeo y la garnacha tinta.

Empordà: viñedos entre el Mediterráneo y los Pirineos
En Girona, la Ruta del Vino DO Empordà atraviesa paisajes donde confluyen el mar y la montaña. Entre sus visitas destacan el Cap de Creus, los Aiguamolls de l'Empordà, las islas Medes, las ruinas de Empúries y el monasterio de Sant Pere de Rodes, además de bodegas como Perelada.

Alella y Pla de Bages: dos rutas cerca de Barcelona
La DO Alella se encuentra entre el Mediterráneo y las montañas, con la pansa blanca como variedad característica. En Vallmora se puede conocer el patrimonio vitivinícola romano. En Pla de Bages, a los pies de Montserrat, destacan los lagares excavados en roca y la recuperación de antiguos viñedos. Su uva insignia es el picapoll, con la que se elaboran blancos frescos y florales.

Priorat, Montsant y Terra Alta: el vino del sur de Cataluña
En Tarragona, las rutas atraviesan territorios de gran tradición vitivinícola. Priorat destaca por sus viñedos en terrazas y el monasterio de Escala Dei, mientras que Montsant comparte una ruta que permite descubrir paisajes como los de Siurana. En Terra Alta, la garnacha blanca es protagonista junto a las grandes bodegas cooperativas modernistas, conocidas como catedrales del vino. La DO Tarragona completa este recorrido con paisajes agrícolas vinculados a la tradición romana, el macabeo y la gastronomía de los calçots y el romesco.

Penedès: la tierra del cava y el enoturismo
El Penedès es uno de los grandes referentes del enoturismo catalán. Destaca por su producción de cava, sus bodegas modernistas y sus propuestas de alojamiento entre viñedos. En Vilafranca del Penedès se encuentra VINSEUM, dedicado a las culturas del vino de Cataluña. Como resume Domínguez Uceta: “Las rutas del vino de Cataluña nos llevan por su territorio con agrado y profundidad, y puede ser una manera placentera de conocer paisajes y vinos al mismo tiempo.”

