El valle tiene cuatro pueblos y Chamonix es la base principal. Su centro peatonal reúne tiendas de ropa y material de montaña, restaurantes, la oficina de guías de alta montaña, el museo del alpinismo y un museo de minerales con cristales de todo el mundo. Durante el paseo aparecen edificios modernistas, como el café Josephine, frente al río Arve y plazas con esculturas dedicadas a pioneros del alpinismo. Entre ellos, Jacques Balmat, buscador de cristales que en agosto de 1786 subió por primera vez a la cumbre del Mont Blanc.

El Mont Blanc y el glaciar Bossons
Desde Chamonix se ve el Mont Blanc y también el glaciar Bossons, una lengua de hielo que parece avanzar hacia el río y las casas. Sandra Martín describe esa imagen como una de las sensaciones más especiales del viaje: “Ver ese glaciar cuando abres la ventana o cuando caminas por el centro del pueblo te hace sentir que estás en un mundo fantástico.” Para ver el Mont Blanc de cerca sin equipo de escalador, propone subir en el teleférico de la Aiguille du Midi, una montaña de 3.842 metros situada frente al Mont Blanc. El trayecto dura solo 20 minutos y arriba hay plataformas, miradores, exposiciones y un mirador con suelo de cristal llamado: “El Paso al Vacío”

De la Aiguille du Midi a Italia
La experiencia puede continuar hasta Italia en un telecabina que llega a la punta Hellbroner. Sandra Martín explica que la góndola sobrevuela la Vallée Blanche y permite ver escaladores, grupos que caminan hacia la cumbre del Mont Blanc y esquiadores que descienden por el glaciar. La Vallée Blanche también puede recorrerse con esquís en invierno, con guía y preparación, en un descenso de 22 kilómetros.

El tren de Montenvers y la Mer de Glace
Otra visita clave es el tren de Montenvers, inaugurado en 1902 para que los turistas se asomaran a la Mer de Glace. Sale de Chamonix y en 25 minutos llega al hotel Montenvers. Desde allí se baja hasta la cueva excavada cada año en la base del glaciar. Sandra Martín la define como: “una galería azul, como si estuvieras bajo el agua” La visita puede completarse con la exposición sobre glaciares del Glaciorium y en el histórico hotel Montenvers, con una tartiflette.

Las Agujas Rojas y las mejores vistas
En el valle queda también la Reserva Natural de las Agujas Rojas, una zona de praderas y lagos situada frente a Chamonix. Desde allí se obtienen algunas de las mejores vistas del Mont Blanc y de la Aiguille du Midi. Sandra Martín invita, además, a fijarse en los nombres de las cumbres, vinculados al color de la roca o a las horas del día.
