Si un día abrimos la nevera y encontramos un rollo de papel higiénico, probablemente pensemos que alguien lo dejó allí por despiste. Sin embargo, colocar este producto en el frigorífico puede ser más útil de lo que parece: ayuda a reducir los malos olores, controlar la humedad y hasta ahorrar energía en casa.
Un deshumidificador casero
El motivo es sencillo. El papel higiénico tiene una gran capacidad de absorción y funciona como un deshumidificador natural dentro de la nevera. Al atrapar el exceso de humedad, se reducen las posibilidades de que aparezcan hongos o bacterias en los alimentos y se evita la proliferación de olores desagradables. "El rollo de papel higiénico es un papel absorbente, lo que se obtiene es una reducción significativa del nivel de humedad que hay en la nevera", explican los expertos.
Mejora la conservación de los alimentos
El exceso de humedad es un enemigo silencioso de la comida que guardamos en el frigorífico. Al colocar un rollo nuevo, sin contaminar y en la parte trasera de la nevera, se ayuda a mantener mejor los alimentos, especialmente aquellos más sensibles como frutas y verduras. Este método también reduce la formación de hielo en el interior, algo que incrementa el gasto energético y disminuye la eficiencia del electrodoméstico.
Cómo y cuándo usarlo
El rollo debe estar apartado de los alimentos y se recomienda cambiarlo cada dos o tres semanas, o antes si ya está demasiado húmedo. Lo ideal es que el papel no haya estado en el baño, para evitar que acumule gérmenes. En caso de que se quiera potenciar el efecto, se pueden usar dos rollos a la vez.
No es el único consejo
Este truco está recogido entre las recomendaciones del Servicio de Seguridad Alimentaria del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). Aunque no es la primera medida que sugieren para eliminar olores, sí puede ser una solución eficaz si el problema persiste tras una limpieza completa. El organismo recuerda que, antes de usarlo, conviene retirar todos los alimentos en mal estado y limpiar las bandejas y cajones con agua y jabón, además de una "solución sanitaria" con lejía diluida.
Un gesto sencillo con varios beneficios
Al reducir la humedad y mejorar la circulación del aire, este truco puede ayudar a ahorrar energía. Cada vez que abrimos la puerta de la nevera, se genera un intercambio de aire que obliga al aparato a enfriar de nuevo su interior. Si está más lleno, aunque sea con un rollo de papel, el aire se renueva con menos frecuencia y el consumo eléctrico disminuye.

