El calor extremo supone un peligro para el organismo. Solo en Europa, en 2022 se registraron más de 61.000 muertes por calor, según los últimos datos publicados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La cantidad de calor almacenado en el cuerpo, afirma la OMS, depende de la combinación de varios factores, como la incapacidad de eliminar el calor generado internamente, la ropa y el entorno. Según un artículo publicado por el organismo, en unas condiciones desfavorables, "la incapacidad del cuerpo para regular la temperatura interna y eliminar la ganancia de calor aumenta el riesgo de sufrir un golpe de calor y un agotamiento a causa de ello".
Una de las consecuencias del calor es que dificulta la concentración y disminuye la productividad laboral. "Cuando hace mucho calor resulta difícil trabajar y aprender", señalan. "Las olas de calor pueden obligar a cerrar escuelas y otros establecimientos".
Factores que dificultan la concentración
Ahora bien, ¿por qué ocurre esto? Por norma general, sucede por la combinación de varios factores ambientales, físicos y sociales que afectan directamente a la concentración. De manera resumida, los más importantes son:
- Más distracciones. Gracias al buen tiempo aumentan las actividades al aire libre, lo que condiciona a la concentración tentándola con planes de ocio.
- Espacios de estudio poco adecuados. Estudiar en lugares mal acondicionados puede dificultar la concentración. No todos los estudiantes pueden acceder a espacios frescos o con aire acondicionado.
- Deshidratación y alimentación. Hidratarse poco y combinarlo con comidas copiosas puede dar lugar a una dificultad para concentrarse. Por ello se recomienda beber agua regularmente y hacer comidas ligeras.
- Cambios en la rutina. Con la llegada de las vacaciones es normal que los hábitos sean modificados, alterando principalmente el horario de descanso. Esto puede condicionar la productividad del día siguiente.
Cómo afecta el calor
El calor puede afectar al organismo de diferentes maneras, pero especialmente lo hace a través de los siguientes síntomas:
- Deshidratación. El proceso que realiza el cuerpo para regular la temperatura resulta en la sudoración, lo que provoca la pérdida de agua y sales minerales. Por ello, la OMS recomienda encarecidamente mantenerse hidratado.
- Agotamiento y fatiga. El esfuerzo que realiza el cuerpo para regular la temperatura ocasiona un aumento del cansancio y de la sensación de fatiga. Esto acaba disminuyendo la energía disponible.
- Alteración de la función cerebral. El calor y las altas temperaturas influyen directamente en el sistema nervioso central. Ralentiza el ritmo de las células cerebrales y afecta a la memoria, el razonamiento y la atención.
- Síntomas físicos. El calor también puede ocasionar otro tipo de sintomatología, como dolor de cabeza, náuseas, mareos, etc.

