El escándalo tras la desclasificación de millones de documentos relacionados con el pederasta y multimillonario Jeffrey Epstein cada vez se vuelve de mayor magnitud. Los recientes archivos han vuelto a poner el foco sobre la figura del magnate estadounidense, pero también sobre aquellas ideas que guiaban gran parte de su día a día y de sus inversiones. Dicho de otra manera: qué hacía con su dinero. De hecho, nos ha hablado en La Rosa de los Vientos el profesor de Psicología de la Universidad de Navarra Leonardo Gaitán, quien detalla cómo los archivos descubren y muestran el gran interés de Epstein por el transhumanismo, un movimiento filosófico y científico que persigue la mejora tecnológica del ser humano e incluso la superación de la muerte.
Buena parte de la documentación apunta a la afinidad de Epstein con dicho pensamiento, una corriente que el profesor define como un movimiento "cultural, filosófico y científico" orientado a eliminar el sufrimiento, la enfermedad y, en última instancia, evitar la muerte mediante el uso de la tecnología.
Se creía poseedor de una genética privilegiada y superior
Uno de los aspectos más escalofriantes es la cuantiosa inversión que Epstein realizó en universidades e instituciones científicas de primer nivel para financiar investigaciones vinculadas al rejuvenecimiento, la superlongevidad o el estudio de los procesos cognitivos. Todo con un oscuro objetivo: mejorar la especie humana.
Entre las instituciones mencionadas figuraron la Universidad de Harvard y el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Gaitán Mántaras asegura que Epstein llegó a financiar proyectos de investigación en Harvard y que incluso disponía allí de una oficina propia. En este punto es donde entra en juego la relación entre el pensamiento transhumanista y la eugenesia. Según detalla el profesor, Epstein llegó a expresar que creía tener "una genética privilegiada y superior" con la que pretendía "inseminar mujeres para sembrar la raza humana con su ADN".
Quería sembrar la raza humana con su ADN
El magnate seleccionaba candidatas que debían cumplir determinados requisitos: ser jóvenes, muy atractivas y contar además con "altos méritos académicos". Para el profesor, esta visión revela una lógica que reduce a las personas a instrumentos y que podría haber servido como "marco legitimador" de sus conductas delictivas.
Años después de su muerte, la vida de Epstein sigue siendo un gran misterio a pesar de los millones de documentos que fueron desclasificados, de los cuales, advierte Gaitán, queda aún mucho que conocer.
