Un golpe de calor es una elevación incontrolada de la temperatura que se debe a un fallo de los mecanismos termorreguladores del organismo. Si no se trata de forma precoz y correctamente, el golpe de calor puede acabar en un fallo multiorgánico e incluso la muerte. Así lo define la Clínica Universidad de Navarra.
Sus principales síntomas son:
- Temperatura corporal igual o mayor a 40 ºC
- Alteraciones en el estado mental, como confusión, agitación, delirio, convulsiones...
- Mareos, vértigo o desmayos
- Pulso acelerado y fuerte
- Intenso dolor de cabeza
- Piel caliente
- Respiración acelerada
- Calambres musculares
- Sed intensa
- Náuseas y vómitos
Qué hay que hacer
Identificar estos síntomas y saber cómo actuar ante ellos puede ser complejo. Si la persona que atiende a la afectada carece de conocimientos específicos para hacerse responsable, lo más recomendable es seguir los siguientes pasos:
- Llamar a emergencias
- Trasladar, si es posible, a la persona a un lugar fresco
- Retirar el exceso de ropa y aflojar las prendas si es necesario
- Enfriar el cuerpo aplicando compresas húmedas en el cuello, las axilas, ingles y frente. También es aconsejable abanicar a la persona y, si no es posible sumergirla en agua fría, usar paños húmedos
- Vigilar la respiración y el pulso constantemente
- No administrar bebidas azucaradas, alcohólicas o que estén calientes. Mejor optar por pequeños sorbos de agua si la persona está consciente
- En el caso de que la persona pierda el conocimiento, se debe colocar boca arriba con las piernas flexionadas. Si es necesario, iniciar una RCP
Cómo evitar un golpe de calor
Para evitar un golpe de calor, los expertos aconsejan seguir las siguientes recomendaciones, especialmente en los meses estivales:
- Beber agua frecuentemente, incluso sin sed.
- Evitar bebidas con cafeína, alcohol o muy azucaradas.
- Prestar atención especial a bebés, niños, embarazadas, mayores y personas con enfermedades crónicas.
- Permanecer en lugares frescos o climatizados.
- Reducir la actividad física y evitar deportes al aire libre en las horas centrales del día.
- Usar ropa ligera y holgada.
- No dejar a nadie en un vehículo estacionado y cerrado.
- Consultar al personal sanitario ante síntomas persistentes.
- Conservar los medicamentos en un lugar fresco.
- Hacer comidas ligeras y suaves.

