El papa León XIV ha puesto el broche a su visita en Madrid con dos actos multitudinarios: uno en la Catedral de la Almudena y otro en el Estadio Santiago Bernabéu, donde le esperaban 85.000 fieles de las diócesis de Madrid, Alcalá de Henares y Getafe. Además, 200.000 personas le han acompañado durante su recorrido por las calles de la capital.
"En nuestras sociedades, sigue habiendo muchas murallas y para construir algo hermoso, hay que destruir los muros", ha declarado el Pontífice en su intervención desde el altar en la Catedral de la Almudena, donde ha entregado la Rosa de Oro a la Virgen y ha sido recibido por la reina Sofía.
Durante su intervención, el Santo Padre ha recordado la historia de la Virgen madrileña, que fue escondida en los muros por los cristianos para proteger la talla en época de dominación musulmana y "tras el derrumbe milagroso de una parte de los muros, fue hallada intacta". "Fue gracias a una muralla demolida que se produjo el reencuentro de la Madre con su pueblo", ha añadido.

Destruir los muros para construir algo hermoso y duradero
Ha sido en este momento cuando ha aprovechado para lamentar que todavía hoy "siguen existiendo aún muchas murallas que no protegen, sino que dividen, alejan y aíslan". Por ello, al pensar que derribarlas supone "enfrentar lo que no nos gusta, preferimos la comodidad de solo apuntalarlas".
En este sentido, ha reflexionado que "para edificar algo nuevo, hermoso y duradero, hay que estar dispuestos a destruir los muros, porque para reemprender la ruta son necesarios espacios que nos permitan vislumbrar el horizonte".
Tras estas palabras, León XIV ha salido a las calles de la capital y las ha recorrido en el papamóvil, entre los vítores, los aplausos y las ovaciones de las más de 200.000 personas que han salido a arroparle en su camino hasta el estadio Santiago Bernabéu, donde se ha encontrado con más de 85.000 personas que pertenecían, en su mayoría, a las diócesis de Madrid, Alcalá de Henares y Getafe.

El amor es el lenguaje que hace que todos se sientan como en casa
Allí, tras escuchar los testimonios de varios fieles, un sacerdote, miembros de las comunidades religiosas de la capital y varias actuaciones, entre ellas la recreación de un partido de fútbol, el Pontífice ha indicado que Madrid, "la capital de un gran país europeo" donde se toman decisiones importantes, pero también destino de millones de personas en busca de oportunidades, que el amor "es el lenguaje que hace que todos se sientan como en casa".
En una intervención plagada de referencias a la cultura, la música e incluso el fútbol, -"¡la iglesia de Madrid ha hecho un golazo!"- ha exclamado, ha hablado sobre la necesidad de "reconstruir" que "hoy significa reconocer que, en la pluralidad de voces y visiones (...) existe, sin embargo, una posibilidad luminosa: la de edificar juntos, transformando la diversidad en un recurso y haciendo de la escucha y del diálogo el terreno común".
La necesidad de la misión cristiana en las grandes ciudades
En este sentido, ha apelado a la necesidad de "la misión cristiana en el seno de las grandes ciudades, donde una cultura inédita late y se elabora". "A veces nos parece que ya no tenemos los mapas para movernos con seguridad. Entonces hay que volver a aprender el arte espiritual de ser cordiales, sin el cual incluso el anuncio del Evangelio corre el riesgo de convertirse en una repetición impersonal", ha subrayado el Pontífice.
Tras escuchar las historias de los representantes de la Iglesia de Madrid, así como el de un joven fiel recientemente convertido al catolicismo y el de un matrimonio peruano que llegó a Madrid en busca de una mejor vida, aunque temerosos por el "racismo", el Papa ha concluido: "El amor, efectivamente, es el lenguaje que hace que todos se sientan como en casa".

